COMENTARIO DE LA PARASHÁ : BEJUKOTAI

Lev 26:3 Si camináis según mis preceptos (bejukotai) y guardáis mis mandamientos (Mitzvá), poniéndolos en práctica, Lev 26:4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.

Bejukotai es la palabra que da nombre a esta parashá de la Torá y quiere decir “en mis preceptos”. Con Juk, la Torá en el hebreo se refiere a los mandamientos que están por sobre el entendimiento humano, aquellos mandamientos que la Torá no da una razón del porqué guardarlos. La palabra “juká” no simplemente es un mandamiento o una orden, sino una orden cuya razón está fuera del alcance del hombre; se da sin explicación alguna, de esa manera el que tiene que obedecer no sabe la razón de la orden. No es así con mandamientos donde se especifica el porqué usarlos (como los Tzit Tzit), donde el hombre entiende su beneficio y los guarda con pleno conocimiento.
Es esta palabra la utilizada por la Torá para iniciar el condicionamiento a la recompensa o bendición para el hombre que obedezca al Eterno. La segunda palabra utilizada para esta introducción es “mitzvá”, que en su raíz indica “unión”; esto nos dice que la obediencia no es un fin en sí misma, sino que debe tener como objetivo la unión entre el Eterno y el hombre. Este condicionamiento nos dice que el acto de obediencia a este tipo de mandamientos se convierte en un acto de fe, de entrega y de humildad a la vez. Aunque es la fe la que hace al hombre obedecerlos, la obediencia es la evidencia de esa fe, el acto premiado y el elemento de juicio Divino. Sin fe es imposible agradar al Eterno, pero la obediencia es la manifestación de esa fe; sin ella, la fe no se puede mostrar, no existe o es falsa. La desobediencia manifiesta la falta de fe, amor y entrega a Aquel que está más allá de nuestro entendimiento.

Isa 55:8 «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo YHWH. Isa 55:9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos». Estos mandamientos tienen su lógica y razonamiento de orden Divino, pero el hombre no tiene alcance total a esa sabiduría.

Los JUKIM manifiestan esa brecha entre el razonamiento humano y el Divino, evidenciándole al hombre su realidad frente a su Creador. Una realidad que requiere humildad para ser aceptada: Sus pensamientos no son como los míos.

El hombre de hoy no acepta esa brecha ni su realidad frente al Creador; es soberbio y quiere hacer del Eterno un dios a su imagen y semejanza, con naturaleza humana más que Divina. Uno de los problemas de quienes vienen a la Torá tras vivir una religión es enfrentarse a un Elohim que está más allá de su capacidad cognitiva, pues fuera de la Torá las deidades suelen basarse en la lógica humana. La Torá sitúa al Eterno más allá de todo entendimiento humano.

Éxo 20:21 dice: «Moshé se acercó a la oscuridad en la cual estaba Elohim»
Salomón añadió en 1Re 8:12: «YHWH ha dicho que él habitaría en la oscuridad».
El Rav Shaúl lo expresó así: 1Ti 6:16 «el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver».

El hombre religioso, en su necesidad de entender, puede deformar las palabras de la Torá para ajustar al Eterno a una definición que pueda concebir, para no perder el control de su situación espiritual. El ego no soporta relacionarse con un Creador que no entiende o no puede controlar. La conceptualización de un «dios hecho hombre» es una manera de bajar a la deidad a su nivel para comprenderlo mejor.

Cuando el israelita ora, usa sus tefilim, cajitas de cuero negras que le recuerdan que se dirige al Eterno que está más allá de todo lo que pueda ver, sentir o conocer, integrando el temor y la reverencia. Los mandamientos jukím retan al hombre a la realidad de que el Eterno es Elohim y el hombre no lo es; el Eterno dice y el hombre obedece. Debido a que el hombre nunca podrá entender las razones de estos mandamientos, obedecerlos para que sean mitzvot da la oportunidad de manifestar humildad y fe. Cuando el hombre lo comprende todo, la obediencia puede convertirse en un acto egoísta y repulsivo para el Eterno.

 

TRES PUNTOS IMPORTANTES:

  1. Primero: Entender que lo que leemos en la Torá es Su Voluntad, transmitida en el Sinaí sin cambio alguno.

     
  2. Segundo: Entender que Su Palabra es inmutable, como Él. Stg 1:17 «En el cual no hay mudanza, ni sombra de variación».

     
  3. Tercero: No confundir un mandamiento divino con un dogma. Según Col 2:22, los dogmas son mandamientos y doctrinas de hombres que se destruyen con el uso.

 
 

COMPARATIVO: DOGMA VS JUKIM

DOGMA JUKIM
Ordenado por el hombre Ordenado por el Eterno
Esclaviza Libera
Me une al hombre que la ordenó Me une al Eterno
Parezco justo y santo Soy justo y santo
Es contraria a la Torá Es dictada por la Torá
Manifiesta mi soberbia al Eterno Manifiesta mi humildad al Eterno
Se enseña como de carácter Divino, pero es un pensamiento humano disfrazado. Es de carácter Divino y está escrito en la Torá.

Consientes de esta realidad, no necesitamos explicación de los beneficios ni entender la lógica; solo entender que Él así lo ordena. Este diseño de relación es el que debemos reproducir con nuestros hijos, quienes no siempre tendrán acceso a la razón de nuestras órdenes. Si ellos comprenden siempre la lógica para obedecer, se cultiva un espíritu soberbio y el ego, pues solo obedecerán cuando su razón sea satisfecha. Hay que advertirles sobre instrucciones ajenas al hogar (familiares o amistades) que enseñan cosas contrarias disfrazadas de «lógicas», las cuales alimentan el ego y funcionan similar a los dogmas.

En la medida del crecimiento espiritual, el hombre va comprendiendo mandamientos que antes no entendía. La humildad de haberlo hecho sin ese entendimiento sirve de base para el conocimiento que ahora tiene, pero siempre habrá mandamientos que rebasen nuestro entendimiento. El hombre depende de su ascenso espiritual para alcanzar la sabiduría Divina que hay detrás de cada mandamiento. El cumplimiento de los jukim con el corazón correcto eleva espiritualmente más al hombre que los que no lo son, pues la conexión del alma supera al propio entendimiento.

NO CREAS POR FE, TEN FE EN LO QUE CREES, YHWH es tu Elohim y no hay nada fuera de Él.

 

Shabat Shalom
R.
Yehuda ben Israel 

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Parashá: Bejukotai

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COMENTARIO DE
LA PARASHÁ: BEJUKOTAI

Lev 26:3 Si camináis según mis preceptos (bejukotai) y guardáis mis mandamientos (Mitzvá), poniéndolos en práctica, Lev 26:4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.

Bejukotai es la palabra que da nombre a esta parashá de la Torá y quiere decir “en mis preceptos”. Con Juk, la Torá en el hebreo se refiere a los mandamientos que están por sobre el entendimiento humano, aquellos mandamientos que la Torá no da una razón del porqué guardarlos. La palabra “juká” no simplemente es un mandamiento o una orden, sino una orden cuya razón está fuera del alcance del hombre; se da sin explicación alguna, de esa manera el que tiene que obedecer no sabe la razón de la orden. No es así con mandamientos donde se especifica el porqué usarlos (como los Tzit Tzit), donde el hombre entiende su beneficio y los guarda con pleno conocimiento.
Es esta palabra la utilizada por la Torá para iniciar el condicionamiento a la recompensa o bendición para el hombre que obedezca al Eterno. La segunda palabra utilizada para esta introducción es “mitzvá”, que en su raíz indica “unión”; esto nos dice que la obediencia no es un fin en sí misma, sino que debe tener como objetivo la unión entre el Eterno y el hombre. Este condicionamiento nos dice que el acto de obediencia a este tipo de mandamientos se convierte en un acto de fe, de entrega y de humildad a la vez. Aunque es la fe la que hace al hombre obedecerlos, la obediencia es la evidencia de esa fe, el acto premiado y el elemento de juicio Divino. Sin fe es imposible agradar al Eterno, pero la obediencia es la manifestación de esa fe; sin ella, la fe no se puede mostrar, no existe o es falsa. La desobediencia manifiesta la falta de fe, amor y entrega a Aquel que está más allá de nuestro entendimiento.

Isa 55:8 «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo YHWH. Isa 55:9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos». Estos mandamientos tienen su lógica y razonamiento de orden Divino, pero el hombre no tiene alcance total a esa sabiduría.

Los JUKIM manifiestan esa brecha entre el razonamiento humano y el Divino, evidenciándole al hombre su realidad frente a su Creador. Una realidad que requiere humildad para ser aceptada: Sus pensamientos no son como los míos.

El hombre de hoy no acepta esa brecha ni su realidad frente al Creador; es soberbio y quiere hacer del Eterno un dios a su imagen y semejanza, con naturaleza humana más que Divina. Uno de los problemas de quienes vienen a la Torá tras vivir una religión es enfrentarse a un Elohim que está más allá de su capacidad cognitiva, pues fuera de la Torá las deidades suelen basarse en la lógica humana. La Torá sitúa al Eterno más allá de todo entendimiento humano.

Éxo 20:21 dice: «Moshé se acercó a la oscuridad en la cual estaba Elohim»
Salomón añadió en 1Re 8:12: «YHWH ha dicho que él habitaría en la oscuridad».
El Rav Shaúl lo expresó así: 1Ti 6:16 «el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver».

El hombre religioso, en su necesidad de entender, puede deformar las palabras de la Torá para ajustar al Eterno a una definición que pueda concebir, para no perder el control de su situación espiritual. El ego no soporta relacionarse con un Creador que no entiende o no puede controlar. La conceptualización de un «dios hecho hombre» es una manera de bajar a la deidad a su nivel para comprenderlo mejor.

Cuando el israelita ora, usa sus tefilim, cajitas de cuero negras que le recuerdan que se dirige al Eterno que está más allá de todo lo que pueda ver, sentir o conocer, integrando el temor y la reverencia. Los mandamientos jukím retan al hombre a la realidad de que el Eterno es Elohim y el hombre no lo es; el Eterno dice y el hombre obedece. Debido a que el hombre nunca podrá entender las razones de estos mandamientos, obedecerlos para que sean mitzvot da la oportunidad de manifestar humildad y fe. Cuando el hombre lo comprende todo, la obediencia puede convertirse en un acto egoísta y repulsivo para el Eterno.

 

TRES PUNTOS IMPORTANTES:

  1. Primero: Entender que lo que leemos en la Torá es Su Voluntad, transmitida en el Sinaí sin cambio alguno.

     
  2. Segundo: Entender que Su Palabra es inmutable, como Él. Stg 1:17 «En el cual no hay mudanza, ni sombra de variación».

     
  3. Tercero: No confundir un mandamiento divino con un dogma. Según Col 2:22, los dogmas son mandamientos y doctrinas de hombres que se destruyen con el uso.

 
 

DOGMA vs JUKIM

DOGMAJUKIM
Del hombreDel Eterno
EsclavizaLibera
Une al hombreUne al Eterno
Parece justoEs justo
Anti-ToráEs Torá
SoberbiaHumildad
Pensamiento humanoCarácter Divino

Consientes de esta realidad, no necesitamos explicación de los beneficios ni entender la lógica; solo entender que Él así lo ordena. Este diseño de relación es el que debemos reproducir con nuestros hijos, quienes no siempre tendrán acceso a la razón de nuestras órdenes. Si ellos comprenden siempre la lógica para obedecer, se cultiva un espíritu soberbio y el ego, pues solo obedecerán cuando su razón sea satisfecha. Hay que advertirles sobre instrucciones ajenas al hogar (familiares o amistades) que enseñan cosas contrarias disfrazadas de «lógicas», las cuales alimentan el ego y funcionan similar a los dogmas.

En la medida del crecimiento espiritual, el hombre va comprendiendo mandamientos que antes no entendía. La humildad de haberlo hecho sin ese entendimiento sirve de base para el conocimiento que ahora tiene, pero siempre habrá mandamientos que rebasen nuestro entendimiento. El hombre depende de su ascenso espiritual para alcanzar la sabiduría Divina que hay detrás de cada mandamiento. El cumplimiento de los jukim con el corazón correcto eleva espiritualmente más al hombre que los que no lo son, pues la conexión del alma supera al propio entendimiento.

NO CREAS POR FE, TEN FE EN LO QUE CREES, YHWH es tu Elohim y no hay nada fuera de Él.

 

Shabat Shalom
R. Yehuda ben Israel 

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