Hace 5766 años YHWH entregó su Torá (instrucción) al hombre en el Jardín del Edén, el hombre la desobedeció deseando ser como Dios, por eso la serpiente le dijo: «…у serás como Dios…» (Génesis 3:5), a eso se le llama idolatría, cualquier acto de desobediencia a la instrucción de YHWH, es un acto de idolatría.
Luego de haber comido del árbol del conocimiento del bien y el mal, el hombre se cree Dios, cree saber lo que es bueno y lo que es malo, por lo tanto el hombre cree que ya no necesita de la instrucción de YHWH para vivir su vida, siendo la realidad otra, el hombre es ciego, el hombre no sabe lo que es bueno y lo que es malo, por eso las escrituras dicen:
«¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios a sus propios ojos e inteligentes ante sí mismos! ¡Ay de los héroes para beber vino y valientes para mezclar bebidas, que justifican al impío por soborno y quitan al justo su derecho!
Por tanto, como consume el rastrojo la lengua de fuego, y la hierba seca cae ante la llama, su raíz como podredumbre se volverá y su flor como polvo será esparcida; porque desecharon la ley del SEÑOR de los ejércitos, y despreciaron la palabra del Santo de Israel» (Isaías 5:20-24).
El profeta muestra las consecuencias de un pueblo que abandona la Ley de YHWH, que en hebreo se dice Torá, históricamente el profeta se refiere a la Torá escrita que YHWH dio al mundo por medio del pueblo de Israel hace 3318 años en el monte Sinaí, que son los primeros 5 libros de la Biblia, llamados también Pentateuco. Estas consecuencias son abrumadoras, ya que el hombre llama bueno a lo malo, llama a las tinieblas luz, lo que significa una ceguera espiritual total cuando el hombre no tiene la Torá que le instruya para distinguir entre lo bueno y lo malo.
Lo que el Eterno Dios quiere es que el hombre reconozca su situación sin la Torá, para que la busque y la guarde, entonces podrá llevar una vida del agrado de su Dios, YHWH. Como el mismo rey David lo dijo: «lámpara es a mis pies tu Palabra y luz para mi camino» (Salmos 119:105). ¿A qué palabra se refirió el rey David? La respuesta es, a la Torá, a la Ley del Eterno Dios de Israel, la cuál es eterna como El.
«No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella» (Deut. 4:1). Existe un mandamiento específico de no agregarle ni quitarle nada a la Torá, si alguien piensa lo contrario estaría teniendo un pensamiento idólatra, ya que se estaría creyendo superior al mismo YHWH. Dios dice no y el hombre dice si, Dios dice no agregues, pero el hombre agrega, Dios dice no quites, pero el hombre quita lo que el cree que ya no se debe obedecer.
¿VINO EL MESIAS A ANULAR LA TORA?
El Mesías dijo: «No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla» (Mat. 5:17-18).
¿Que estudioso serio de las escrituras podrá contradecir al mismo Mesías? ¿Necesitan estas palabras algún tipo de interpretación o son claras por sí mismas?, él mismo avala la Torá y fue su base de enseñanza, y la avala y respeta hasta la más mínima tilde. Y si esa fue su enseñanza valdría la pena poner atención a sus palabras cuando dijo: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;… Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió» (Juan 14:15, 21, 23 y 24).
¿Y LO QUE DIJO PABLO?
El mismo era un celoso de la Torá, como lo expresa el escritor de Hechos en el 21:24 «…y todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tú también vives ordenadamente, acatando la ley». El mismo Pablo enseñó sobre lo vital que es la Torá de YHWH, «…pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado» (Rom 3:20).
Como aprendimos anteriormente, como el hombre no sabe lo que es bueno o malo necesita de la Torá que le indique lo que es malo para no hacerlo y lo que es bueno para hacerlo, de esa manera podrá tener una vida del agrado de YHWH, haciendo lo que la Torá le dice que haga y no haciendo lo que la Torá prohíbe hacer, porque sin la Torá nadie puede saber lo que es pecado para no hacerlo, como está escrito: «Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley» (1era Juan 3:14).
Nadie sin el conocimiento de la Ley puede saber lo que es pecado, pecado es lo que la ley dice que es pecado y nada más y nada menos que eso. ¿En base a qué puede saber lo que es pecado alguien que cree que la Ley está abolida y que no hay que obedecerla? La única respuesta es «mandamientos de hombres», enseñados como doctrinas, es decir como si fueran Divinos. A este respecto el Mesías dijo: «¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: ESTE PUEBLO CON LOS LABIOS ME HONRA, PERO SU CORAZÓN ESTÁ MUY LEJOS DE MÍ. MAS EN VANO ME RINDEN CULTO, ENSEÑANDO COMO DOCTRINAS PRECEPTOS DE HOMBRES» (Mat 15:7-9).
¿ENTONCES LA FE Y LA GRACIA?
Gracia es un regalo inmerecido, a este respecto el rey David dijo: «…¡Cuán bienaventurado es aquel cuya trasgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto! ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad…» (Sal. 32:1-2).
Debido a la vigencia de la Torá es que todo hombre es pecador, por lo cual debe morir, salvo aquél que la gracia del Señor lo alcance y sus pecados sean perdonados, por gracia, como un regalo inmerecido. Pero si la Torá no estuviera vigente, nadie sería pecador, por lo tanto no necesitaría de la gracia, porque no habría pecado que perdonar; la gracia existe porque la Torá existe, sin Torá la gracia deja de ser funcional. Y la gracia o la misericordia no existe desde hace dos mil años, sino desde la fundación del mundo, por eso dice: «Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR» (Gen. 6:8). Y también dice: «Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol» (Ecles. 1:9).
Y Pablo escribió también: «¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! (Rom 6:15). Y si ya entendimos que pecar es transgredir la ley, la gracia no es autorización para pecar o sea transgredir la ley. Pablo también dijo: «¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la ley» (Rom 3:31).
No existe ninguna contradicción entre gracia y Torá, entre fe Torá, todo es parte del plan de salvación que el Eterno ha dado al hombre, desde Adán hasta nuestros días, como Pablo dijo: «porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los que cumplen la ley, ésos serán justificados» (Rom 2:13). Como dijo el mismo Moisés sobre los mandamientos de la ley: «Porque no es una palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida» (Dt. 32:47).
Rabíno Yehuda ben Israel
Hace 5766 años YHWH entregó su Torá (instrucción) al hombre en el Jardín del Edén, el hombre la desobedeció deseando ser como Dios, por eso la serpiente le dijo: «…у serás como Dios…» (Génesis 3:5), a eso se le llama idolatría, cualquier acto de desobediencia a la instrucción de YHWH, es un acto de idolatría.
Luego de haber comido del árbol del conocimiento del bien y el mal, el hombre se cree Dios, cree saber lo que es bueno y lo que es malo, por lo tanto el hombre cree que ya no necesita de la instrucción de YHWH para vivir su vida, siendo la realidad otra, el hombre es ciego, el hombre no sabe lo que es bueno y lo que es malo, por eso las escrituras dicen:
«¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios a sus propios ojos e inteligentes ante sí mismos! ¡Ay de los héroes para beber vino y valientes para mezclar bebidas, que justifican al impío por soborno y quitan al justo su derecho!
Por tanto, como consume el rastrojo la lengua de fuego, y la hierba seca cae ante la llama, su raíz como podredumbre se volverá y su flor como polvo será esparcida; porque desecharon la ley del SEÑOR de los ejércitos, y despreciaron la palabra del Santo de Israel» (Isaías 5:20-24).
El profeta muestra las consecuencias de un pueblo que abandona la Ley de YHWH, que en hebreo se dice Torá, históricamente el profeta se refiere a la Torá escrita que YHWH dio al mundo por medio del pueblo de Israel hace 3318 años en el monte Sinaí, que son los primeros 5 libros de la Biblia, llamados también Pentateuco. Estas consecuencias son abrumadoras, ya que el hombre llama bueno a lo malo, llama a las tinieblas luz, lo que significa una ceguera espiritual total cuando el hombre no tiene la Torá que le instruya para distinguir entre lo bueno y lo malo.
Lo que el Eterno Dios quiere es que el hombre reconozca su situación sin la Torá, para que la busque y la guarde, entonces podrá llevar una vida del agrado de su Dios, YHWH. Como el mismo rey David lo dijo: «lámpara es a mis pies tu Palabra y luz para mi camino» (Salmos 119:105). ¿A qué palabra se refirió el rey David? La respuesta es, a la Torá, a la Ley del Eterno Dios de Israel, la cuál es eterna como El.
«No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella» (Deut. 4:1). Existe un mandamiento específico de no agregarle ni quitarle nada a la Torá, si alguien piensa lo contrario estaría teniendo un pensamiento idólatra, ya que se estaría creyendo superior al mismo YHWH. Dios dice no y el hombre dice si, Dios dice no agregues, pero el hombre agrega, Dios dice no quites, pero el hombre quita lo que el cree que ya no se debe obedecer.
¿VINO EL MESIAS A ANULAR LA TORA?
El Mesías dijo: «No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla» (Mat. 5:17-18).
¿Que estudioso serio de las escrituras podrá contradecir al mismo Mesías? ¿Necesitan estas palabras algún tipo de interpretación o son claras por sí mismas?, él mismo avala la Torá y fue su base de enseñanza, y la avala y respeta hasta la más mínima tilde. Y si esa fue su enseñanza valdría la pena poner atención a sus palabras cuando dijo: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;… Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió» (Juan 14:15, 21, 23 y 24).
¿Y LO QUE DIJO PABLO?
El mismo era un celoso de la Torá, como lo expresa el escritor de Hechos en el 21:24 «…y todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tú también vives ordenadamente, acatando la ley». El mismo Pablo enseñó sobre lo vital que es la Torá de YHWH, «…pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado» (Rom 3:20).
Como aprendimos anteriormente, como el hombre no sabe lo que es bueno o malo necesita de la Torá que le indique lo que es malo para no hacerlo y lo que es bueno para hacerlo, de esa manera podrá tener una vida del agrado de YHWH, haciendo lo que la Torá le dice que haga y no haciendo lo que la Torá prohíbe hacer, porque sin la Torá nadie puede saber lo que es pecado para no hacerlo, como está escrito: «Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley» (1era Juan 3:14).
Nadie sin el conocimiento de la Ley puede saber lo que es pecado, pecado es lo que la ley dice que es pecado y nada más y nada menos que eso. ¿En base a qué puede saber lo que es pecado alguien que cree que la Ley está abolida y que no hay que obedecerla? La única respuesta es «mandamientos de hombres», enseñados como doctrinas, es decir como si fueran Divinos. A este respecto el Mesías dijo: «¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: ESTE PUEBLO CON LOS LABIOS ME HONRA, PERO SU CORAZÓN ESTÁ MUY LEJOS DE MÍ. MAS EN VANO ME RINDEN CULTO, ENSEÑANDO COMO DOCTRINAS PRECEPTOS DE HOMBRES» (Mat 15:7-9).
¿ENTONCES LA FE Y LA GRACIA?
Gracia es un regalo inmerecido, a este respecto el rey David dijo: «…¡Cuán bienaventurado es aquel cuya trasgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto! ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad…» (Sal. 32:1-2).
Debido a la vigencia de la Torá es que todo hombre es pecador, por lo cual debe morir, salvo aquél que la gracia del Señor lo alcance y sus pecados sean perdonados, por gracia, como un regalo inmerecido. Pero si la Torá no estuviera vigente, nadie sería pecador, por lo tanto no necesitaría de la gracia, porque no habría pecado que perdonar; la gracia existe porque la Torá existe, sin Torá la gracia deja de ser funcional. Y la gracia o la misericordia no existe desde hace dos mil años, sino desde la fundación del mundo, por eso dice: «Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR» (Gen. 6:8). Y también dice: «Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol» (Ecles. 1:9).
Y Pablo escribió también: «¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! (Rom 6:15). Y si ya entendimos que pecar es transgredir la ley, la gracia no es autorización para pecar o sea transgredir la ley. Pablo también dijo: «¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la ley» (Rom 3:31).
No existe ninguna contradicción entre gracia y Torá, entre fe Torá, todo es parte del plan de salvación que el Eterno ha dado al hombre, desde Adán hasta nuestros días, como Pablo dijo: «porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los que cumplen la ley, ésos serán justificados» (Rom 2:13). Como dijo el mismo Moisés sobre los mandamientos de la ley: «Porque no es una palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida» (Dt. 32:47).
Rabíno Yehuda ben Israel
La gracia existe porque la Torá existe; sin Torá la gracia deja de ser funcional para la redención del hombre.
| 📄 Guía PDF | 🎥 Ver Video | 🎙️ Podcast |
Hace 5766 años YHWH entregó su Torá (instrucción) al hombre en el Jardín del Edén, el hombre la desobedeció deseando ser como Dios, por eso la serpiente le dijo: «…у serás como Dios…» (Génesis 3:5), a eso se le llama idolatría, cualquier acto de desobediencia a la instrucción de YHWH, es un acto de idolatría.
Luego de haber comido del árbol del conocimiento del bien y el mal, el hombre se cree Dios, cree saber lo que es bueno y lo que es malo, por lo tanto el hombre cree que ya no necesita de la instrucción de YHWH para vivir su vida, siendo la realidad otra, el hombre es ciego, el hombre no sabe lo que es bueno y lo que es malo, por eso las escrituras dicen:
«¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios a sus propios ojos e inteligentes ante sí mismos! ¡Ay de los héroes para beber vino y valientes para mezclar bebidas, que justifican al impío por soborno y quitan al justo su derecho!
Por tanto, como consume el rastrojo la lengua de fuego, y la hierba seca cae ante la llama, su raíz como podredumbre se volverá y su flor como polvo será esparcida; porque desecharon la ley del SEÑOR de los ejércitos, y despreciaron la palabra del Santo de Israel» (Isaías 5:20-24).
El profeta muestra las consecuencias de un pueblo que abandona la Ley de YHWH, que en hebreo se dice Torá, históricamente el profeta se refiere a la Torá escrita que YHWH dio al mundo por medio del pueblo de Israel hace 3318 años en el monte Sinaí, que son los primeros 5 libros de la Biblia, llamados también Pentateuco. Estas consecuencias son abrumadoras, ya que el hombre llama bueno a lo malo, llama a las tinieblas luz, lo que significa una ceguera espiritual total cuando el hombre no tiene la Torá que le instruya para distinguir entre lo bueno y lo malo.
Lo que el Eterno Dios quiere es que el hombre reconozca su situación sin la Torá, para que la busque y la guarde, entonces podrá llevar una vida del agrado de su Dios, YHWH. Como el mismo rey David lo dijo: «lámpara es a mis pies tu Palabra y luz para mi camino» (Salmos 119:105). ¿A qué palabra se refirió el rey David? La respuesta es, a la Torá, a la Ley del Eterno Dios de Israel, la cuál es eterna como El.
«No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella» (Deut. 4:1). Existe un mandamiento específico de no agregarle ni quitarle nada a la Torá, si alguien piensa lo contrario estaría teniendo un pensamiento idólatra, ya que se estaría creyendo superior al mismo YHWH. Dios dice no y el hombre dice si, Dios dice no agregues, pero el hombre agrega, Dios dice no quites, pero el hombre quita lo que el cree que ya no se debe obedecer.
¿VINO EL MESIAS A ANULAR LA TORA?
El Mesías dijo: «No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla» (Mat. 5:17-18).
¿Que estudioso serio de las escrituras podrá contradecir al mismo Mesías? ¿Necesitan estas palabras algún tipo de interpretación o son claras por sí mismas?, él mismo avala la Torá y fue su base de enseñanza, y la avala y respeta hasta la más mínima tilde. Y si esa fue su enseñanza valdría la pena poner atención a sus palabras cuando dijo: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;… Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió» (Juan 14:15, 21, 23 y 24).
¿Y LO QUE DIJO PABLO?
El mismo era un celoso de la Torá, como lo expresa el escritor de Hechos en el 21:24 «…y todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tú también vives ordenadamente, acatando la ley». El mismo Pablo enseñó sobre lo vital que es la Torá de YHWH, «…pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado» (Rom 3:20).
Como aprendimos anteriormente, como el hombre no sabe lo que es bueno o malo necesita de la Torá que le indique lo que es malo para no hacerlo y lo que es bueno para hacerlo, de esa manera podrá tener una vida del agrado de YHWH, haciendo lo que la Torá le dice que haga y no haciendo lo que la Torá prohíbe hacer, porque sin la Torá nadie puede saber lo que es pecado para no hacerlo, como está escrito: «Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley» (1era Juan 3:14).
Nadie sin el conocimiento de la Ley puede saber lo que es pecado, pecado es lo que la ley dice que es pecado y nada más y nada menos que eso. ¿En base a qué puede saber lo que es pecado alguien que cree que la Ley está abolida y que no hay que obedecerla? La única respuesta es «mandamientos de hombres», enseñados como doctrinas, es decir como si fueran Divinos. A este respecto el Mesías dijo: «¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: ESTE PUEBLO CON LOS LABIOS ME HONRA, PERO SU CORAZÓN ESTÁ MUY LEJOS DE MÍ. MAS EN VANO ME RINDEN CULTO, ENSEÑANDO COMO DOCTRINAS PRECEPTOS DE HOMBRES» (Mat 15:7-9).
¿ENTONCES LA FE Y LA GRACIA?
Gracia es un regalo inmerecido, a este respecto el rey David dijo: «…¡Cuán bienaventurado es aquel cuya trasgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto! ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad…» (Sal. 32:1-2).
Debido a la vigencia de la Torá es que todo hombre es pecador, por lo cual debe morir, salvo aquél que la gracia del Señor lo alcance y sus pecados sean perdonados, por gracia, como un regalo inmerecido. Pero si la Torá no estuviera vigente, nadie sería pecador, por lo tanto no necesitaría de la gracia, porque no habría pecado que perdonar; la gracia existe porque la Torá existe, sin Torá la gracia deja de ser funcional. Y la gracia o la misericordia no existe desde hace dos mil años, sino desde la fundación del mundo, por eso dice: «Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR» (Gen. 6:8). Y también dice: «Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol» (Ecles. 1:9).
Y Pablo escribió también: «¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! (Rom 6:15). Y si ya entendimos que pecar es transgredir la ley, la gracia no es autorización para pecar o sea transgredir la ley. Pablo también dijo: «¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la ley» (Rom 3:31).
No existe ninguna contradicción entre gracia y Torá, entre fe Torá, todo es parte del plan de salvación que el Eterno ha dado al hombre, desde Adán hasta nuestros días, como Pablo dijo: «porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los que cumplen la ley, ésos serán justificados» (Rom 2:13). Como dijo el mismo Moisés sobre los mandamientos de la ley: «Porque no es una palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida» (Dt. 32:47).
Rabíno Yehuda ben Israel
La gracia existe porque la Torá existe; sin Torá la gracia deja de ser funcional para la redención del hombre.
| 📄 Guía PDF | 🎥 Ver Video | 🎙️ Podcast |