SUCOT Y EL ESTANQUE DE SILOÉ

Cada festividad de la Torá así como tiene mandamientos propios, tiene una ruaj (espíritu) a la que esos mandamientos nos dirigen como objetivo; además de esto cada festividad tiene un cumplimiento profético, ya que cada una de ellas son en palabras del Rabí Shaul «sombra de lo que ha de venir», por eso en cada una de ellas podemos gozar en el presente, lo que se vivirá en el futuro en ese evento profético a la que cada una de ellas apunta.


En este estudio yo quiero hacer énfasis especial en la ruaj (espíritu) de la festividad que cada uno de nosotros debe alcanzar en cada celebración anual, para edificación del alma y para el crecimiento constante de nosotros como miembros de una nación que ha sido llamada a la santidad y a ejercer un sacerdocio para el Eterno, especialmente en la festividad de Sukot, que es la penúltima de las festividades anuales, luego de Sukot y Shminí Atzeret nos encontraremos con 6 meses en los cuales no celebraremos ninguna festividad de la Torá, de las enumeradas por el Eterno en Vayikrá 23.

La ruaj de las festividades en el ciclo anual es de la siguiente manera:

  • En Hag Hamatzot somos liberados, mejor dicho alcanzamos libertad.

  • En Shabuot se nos da algo que solo podemos recibir por la libertad alcanzada en Hag Hamatzot.

  • En Yom Terúa somos juzgados por lo que hicimos con nuestra libertad y lo que se nos dio en Shabuot.

  • En Yom Kipur afligimos nuestras almas para alcanzar el perdón Divino como pueblo, ya que si llegamos a Yom Kipur es que como pueblo no fuimos una vasija apropiada y pura para recibir a Su Majestad Mashiaj en su segunda venida para reinar sobre nosotros su pueblo en Yom Terúa.

Ahora en Sukot, si ya hemos alcanzado el perdón Divino ¿cuál es su ruaj? ¿qué nos toca experimentar o que ruaj debemos alcanzar para afrontar los 6 meses sin festividades que se aproximan? ¿cuál es el siguiente paso en Sukot?

INICIEMOS RECAUDANDO INFORMACIÓN

En el Talmud, tratado Sukot, se nos habla de una ceremonia que se realizaba en la ciudad de Yerushalaim (Jerusalén), específicamente en la festividad de Sukot. Esta ceremonia es llamada «Nisui Hamaím» que quiere decir «el verter de las aguas». En esta ceremonia los levitas con una vasija de oro tomaban agua del Estanque de Siloé y la llevaban al Templo para verterla sobre el altar. Esta ceremonia estaba rodeada de mucha alegría y festejos que involucraba a toda la ciudad y sus habitantes, creando por así decirlo una festividad dentro de la festividad de Sukot, esta festividad la llamaban «Simjat bel Hashoeva» que quiere decir «la alegría de la ofrenda de las aguas».

Desde la salida de los levitas del Templo hacia el Estanque de Siloé y su regreso con la vasija de oro llena de agua del Estanque para ser vertida sobre el altar, era un recorrido espectacular. Los habitantes de la ciudad acompañaban a los levitas en su recorrido, haciendo de él un desfile lleno de música, cantos y danza, en donde participaban todos los estratos sociales del pueblo en Yerushalaim, especialmente los sabios y profetas. Según la tradición en una festividad de «Simjat bel hashoeva» el profeta Yoná recibió la ruaj (el espíritu) de profecía.

En el mapa de Yerushalaim del primer siglo, el Templo se ubica en el Monte Moría (letra A), mientras que el Estanque de Siloé se encuentra en el punto E, en la zona conocida como Ciudad de David. El Estanque recaudaba aguas de la fuente natural de Guihón, también llamada «Fuente de la Virgen». El rey Jisquiyá (Ezequías) construyó un acueducto para meter estas aguas a la ciudad (2 Crónicas 32:30), asegurando el abastecimiento en tiempos de guerra. Esta fuente tiene una connotación espiritual importante, ya que allí se ungía a los reyes de Israel, como sucedió con Salomón (I Reyes 1:32-34).

Para el pueblo de Israel estas aguas eran conocidas como «aguas de Salvación«. El profeta Isaías se refiere a ellas como símbolo de la salvación del Eterno en Isaías 8:6-8.

CONCLUYENDO

La creencia del pueblo de Israel es que en la festividad de Sukot desciende la Ruaj del Eterno, la cual puede ahora morar en Su pueblo tras completar el proceso de purificación de Yom Terúa y Yom Kipur. En la ceremonia Nisui Hamaím, el agua representa alegóricamente a la ruaj (espíritu); así como el agua desciende a los niveles más bajos, la Ruaj busca llenar los niveles más inferiores de existencia si el hombre hace espacio mediante la santidad.

Lo que los sabios codificaron en esta ceremonia es la venida de un espíritu salvador que vendría en Sukot. Este espíritu salvador vendrá, al igual que las aguas de Siloé, de una virgen, pues la fuente Guihón es conocida como la «fuente de la virgen» (conectando con Isaías 7:14). Además, la conexión con el profeta Yoná señala al Mashiaj ben losef.

Es por esto que se cree que Su Majestad Yeshua nació en una festividad de Sukot en una Suka (cabaña), término mal traducido como «pesebre». En el evangelio de Yohanan, Yeshua mismo se relaciona con estas aguas en el último gran día de la fiesta diciendo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba» (Juan 7:37-38).

 

En Sukot, esa Ruaj es dada para todos aquellos que purificamos nuestras vidas, buscando una vasija alegre para llenarla de vida, salvación, perdón y redención. Esa Luz debe ser cuidada diligentemente por 6 meses para alcanzar la libertad en Hag Hamatzot. Que nadie desprecie beber de las aguas del Estanque de Siloé.

Shalom R. Yehuda ben Israel

18 PASOS DE UNA RELACIÓN CON EL ETERNO

1. El no da, sino solo lo que verdaderamente deseamos.
2. Cuando mi deseo está basado en mi necesidad, éste desaparece junto con ella.
3. En este caso, mi placer está en mí, mientras es abastecida mi necesidad.
4. Hay varios tipos de personas: 


  • Los que reciben sin sentir que alguien les está dando.
  • Los que ya tienen conciencia de ser receptores y esa conciencia les incomoda, les da vergüenza.
  • Los que esa incomodidad o vergüenza los hace dar, solamente para eliminar su malestar.
  • Los que su conciencia de recibir genera gratitud. Gratitud que llega a relacionarse con el dador con una actitud de santidad.

Kadosh y Tumá son dos maneras de relacionarse con el Eterno: Con conciencia o
sin ella.

5. Lo que verdaderamente agrada al Eterno es la satisfacción con que recibimos su dádiva.

6. La clave es hacer de nuestra recepción una dádiva, un acto de otorgamiento. Entonces al recibir, damos.

7. Cuando la base o fuente de nuestro deseo de recibir-dar, está en nuestras necesidades egoístas, nuestra capacidad de recibir-dar, es igualmente finita.

8. La solución es buscar una fuente de deseo infinito, y otros medios de satisfacción, la fuente correcta es la alegría del Eterno, cuando recibimos placenteramente de El, entonces la fuente de nuestro placer sería El y no lo que nos dé, entonces tendremos una fuente de deseo infinito como El y entonces nuestro recibir-dar será infinito.

9. Entre más grande es El para mí, más grande será mi deseo de dar.

10. El Conocimiento es proporcional a Su revelación.

11. Cuanto mayor sea su revelación a mi, mayor será mi placer de recibir-dar. 

Porque cuanto más respeto yo tenga por El, más placer habrá en mí al recibirdar, y entonces mayor placer El recibirá de mí.

12. Entonces al recibir Su grandeza y no nuestras necesidades, y con esa grandeza se revela el deseo en nuestro corazón de causarle placer con el recibir-dar, entonces nuestro deleite está fundamentado en Su grandeza que El nos revela, y no nuestras necesidades egoístas.

13. La voluntad de otorgar es propio del hombre y no de El, voluntad que es posible crear solo después que El se revele. Esto significa que al fin de lograr la autoindulgencia permanente en la que al recibir un placer egoísta el hambre no cesará, sino que aumentará por esa recepción, debe formarse una necesidad nueva, la que llamaremos “la Voluntad de sentir a quien otorga”.

14. Además de recibir, el hombre tendrá que desarrollar el sentido de grandeza del que le está otorgando, el descubrimiento del anfitrión y de los manjares por lo tanto llegan a ser lo mismo, es decir, el placer mismo crea conciencia acerca del que otorga, éste, la comida y los atributos del que otorga son uno y los mismos.

15. El fin último es que el hombre (huésped) desarrolle por sí mismo en la relación esa “Voluntad de sentir a quien otorga”, y es esa voluntad el mérito por el cual, el podrá hacerse ejad con los manjares que recibe, con el anfitrión y su grandeza.

16. Todo lo previamente dado por el Eterno, lo que inicialmente solo satisfacía el deseo egoísta, fue solamente para atraer al hombre a este nivel. Nivel en el que el hombre tenía que llegar voluntariamente, al darse cuenta de la vanidad de su existencia en los niveles primarios.

17. Finalmente este nivel de revelación será la única que satisfaga el hombre.

18. Finalmente el huésped llegará a ser anfitrión también.

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Recursos: Estanque de Siloé

Descubre el significado de la ceremonia Nisui Hamaím y la Ruaj del Eterno en Sukot.
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Sucot Y El Estanque De Siloé

Cada festividad de la Torá así como tiene mandamientos propios, tiene una ruaj (espíritu) a la que esos mandamientos nos dirigen como objetivo; además de esto cada festividad tiene un cumplimiento profético, ya que cada una de ellas son en palabras del Rabí Shaul «sombra de lo que ha de venir», por eso en cada una de ellas podemos gozar en el presente, lo que se vivirá en el futuro en ese evento profético a la que cada una de ellas apunta.


En este estudio yo quiero hacer énfasis especial en la ruaj (espíritu) de la festividad que cada uno de nosotros debe alcanzar en cada celebración anual, para edificación del alma y para el crecimiento constante de nosotros como miembros de una nación que ha sido llamada a la santidad y a ejercer un sacerdocio para el Eterno, especialmente en la festividad de Sukot, que es la penúltima de las festividades anuales, luego de Sukot y Shminí Atzeret nos encontraremos con 6 meses en los cuales no celebraremos ninguna festividad de la Torá, de las enumeradas por el Eterno en Vayikrá 23.



La ruaj de las festividades en el ciclo anual es de la siguiente manera:

  • En Hag Hamatzot somos liberados, mejor dicho alcanzamos libertad.

  • En Shabuot se nos da algo que solo podemos recibir por la libertad alcanzada en Hag Hamatzot.

  • En Yom Terúa somos juzgados por lo que hicimos con nuestra libertad y lo que se nos dio en Shabuot.

  • En Yom Kipur afligimos nuestras almas para alcanzar el perdón Divino como pueblo, ya que si llegamos a Yom Kipur es que como pueblo no fuimos una vasija apropiada y pura para recibir a Su Majestad Mashiaj en su segunda venida para reinar sobre nosotros su pueblo en Yom Terúa.

Ahora en Sukot, si ya hemos alcanzado el perdón Divino ¿cuál es su ruaj? ¿qué nos toca experimentar o que ruaj debemos alcanzar para afrontar los 6 meses sin festividades que se aproximan? ¿cuál es el siguiente paso en Sukot?

INICIEMOS RECAUDANDO INFORMACIÓN

En el Talmud, tratado Sukot, se nos habla de una ceremonia que se realizaba en la ciudad de Yerushalaim (Jerusalén), específicamente en la festividad de Sukot. Esta ceremonia es llamada «Nisui Hamaím» que quiere decir «el verter de las aguas». En esta ceremonia los levitas con una vasija de oro tomaban agua del Estanque de Siloé y la llevaban al Templo para verterla sobre el altar. Esta ceremonia estaba rodeada de mucha alegría y festejos que involucraba a toda la ciudad y sus habitantes, creando por así decirlo una festividad dentro de la festividad de Sukot, esta festividad la llamaban «Simjat bel Hashoeva» que quiere decir «la alegría de la ofrenda de las aguas».

Desde la salida de los levitas del Templo hacia el Estanque de Siloé y su regreso con la vasija de oro llena de agua del Estanque para ser vertida sobre el altar, era un recorrido espectacular. Los habitantes de la ciudad acompañaban a los levitas en su recorrido, haciendo de él un desfile lleno de música, cantos y danza, en donde participaban todos los estratos sociales del pueblo en Yerushalaim, especialmente los sabios y profetas. Según la tradición en una festividad de «Simjat bel hashoeva» el profeta Yoná recibió la ruaj (el espíritu) de profecía.

En el mapa de Yerushalaim del primer siglo, el Templo se ubica en el Monte Moría (letra A), mientras que el Estanque de Siloé se encuentra en el punto E, en la zona conocida como Ciudad de David. El Estanque recaudaba aguas de la fuente natural de Guihón, también llamada «Fuente de la Virgen». El rey Jisquiyá (Ezequías) construyó un acueducto para meter estas aguas a la ciudad (2 Crónicas 32:30), asegurando el abastecimiento en tiempos de guerra. Esta fuente tiene una connotación espiritual importante, ya que allí se ungía a los reyes de Israel, como sucedió con Salomón (I Reyes 1:32-34).

Para el pueblo de Israel estas aguas eran conocidas como «aguas de Salvación«. El profeta Isaías se refiere a ellas como símbolo de la salvación del Eterno en Isaías 8:6-8.

CONCLUYENDO

La creencia del pueblo de Israel es que en la festividad de Sukot desciende la Ruaj del Eterno, la cual puede ahora morar en Su pueblo tras completar el proceso de purificación de Yom Terúa y Yom Kipur. En la ceremonia Nisui Hamaím, el agua representa alegóricamente a la ruaj (espíritu); así como el agua desciende a los niveles más bajos, la Ruaj busca llenar los niveles más inferiores de existencia si el hombre hace espacio mediante la santidad.

Lo que los sabios codificaron en esta ceremonia es la venida de un espíritu salvador que vendría en Sukot. Este espíritu salvador vendrá, al igual que las aguas de Siloé, de una virgen, pues la fuente Guihón es conocida como la «fuente de la virgen» (conectando con Isaías 7:14). Además, la conexión con el profeta Yoná señala al Mashiaj ben losef.

Es por esto que se cree que Su Majestad Yeshua nació en una festividad de Sukot en una Suka (cabaña), término mal traducido como «pesebre». En el evangelio de Yohanan, Yeshua mismo se relaciona con estas aguas en el último gran día de la fiesta diciendo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba» (Juan 7:37-38).

 

En Sukot, esa Ruaj es dada para todos aquellos que purificamos nuestras vidas, buscando una vasija alegre para llenarla de vida, salvación, perdón y redención. Esa Luz debe ser cuidada diligentemente por 6 meses para alcanzar la libertad en Hag Hamatzot. Que nadie desprecie beber de las aguas del Estanque de Siloé.

Shalom R. Yehuda ben Israel

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Recursos del Estudio: Sukot y el Estanque de Siloé

«Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.»
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