Me gustaría conocer su opinión sobre la referencia de los hijos de dios, en el capitulo seis de Bershit y en el capitulo 1 de Job, ¿son lo mismo?
Gen 6:1 Y aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
Gen 6:2 los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que les gustaban.
Gen 6:3 Entonces el SEÑOR dijo: No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Serán, pues, sus días ciento veinte años.
Gen 6:4 Y había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos. Estos son los héroes de la antigüedad, hombres de renombre.
Gen 6:5 Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal.
Gen 6:6 Y le pesó al SEÑOR haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón.
En donde dice: «Los hijos de Dios», en hebreo dice «benei Elohim», siendo elohim (dios) una palabra hebrea que representa un atributo de justicia no exclusivo del Eterno, cuyo nombre es YHWH. Sino que Elohim es una palabra empleada por la misma Biblia para designar a un hombre que imparte justicia, alguien con autoridad, como Moshé, y también verán en algunas oportunidades en donde esta palabra se traduce al español como jueces, es por eso algunos piensan que en este pasaje se refiere a personajes líderes de esa época, hijos de jefes, con lo cual no estamos de acuerdo en absoluto.
Nos permitimos citar textualmente pasajes del libro de Enoc, quién vivió en esa época y él escribe su versión de los hechos.
CAPITULO 6
Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombre, les nacieron hijas hermosas y bonitas;
y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: «Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombre y engendremos hijos».
Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron «hermon»…
Enoc llama a estos hijos de Elohim, Vigilantes, hijos del cielo, que no son seres humanos, sino ángeles, por eso es que al tener relaciones con las mujeres hijas de los hombres, estos afectaron la genética de la raza humana, sigamos viendo el libro de Enoc.
CAPITULO 7
Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas.
Quedaron embarazadas de ellos y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron;
Esto concuerda con otra posible traducción literal del inicio del verso 4 del pasaje de Bereshit, en lugar de decir «Y habían gigantes» se puede traducir «Llegaron a ser gigantes», siendo los gigantes el resultado de la relación de ángeles con mujeres, según el libro de Enoc, estos Vigilantes del cielo, luego de su pecado le pidieron a él, que intercediera por ellos delante del Eterno para el perdón de su pecado, y esta fue la respuesta del Eterno.
CAPITULO 15
y Él me correspondió y me habló y yo oi su voz: «No temas Henoc, hombre justo, escriba de justicia; acércate y escucha mi voz.
«Ve y dile a los Vigilantes del cielo que han enviado a suplicar por ellos: A vosotros corresponde interceder por lo humanos y no a los humanos por vosotros».
Según el libro de Enoc, estos gigantes (Nefilim en hebreo) fueron los causantes del crecimiento de la maldad de esos tiempos, la cual provocó el dilubio.
CAPITULO 7
3. y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres hasta que los humanos ya no lograban abastecerles.
4. entonces los gigantes se volvieron contra los humanos para matarlos y devorarlos;
5. Y empezaron a pecar contra todos los pájaros del cielo y contra todas las bestias de la tierra, contra los reptiles y contra los peces del mar y se devoraban los unos la carne de los otros y bebían sangre.
6. Entonces la tierra acusó a los impíos por todo lo que se había hecho en ella.
El resultado de la intercesión de Enoc delante del Eterno a favor de estos ángeles, llamados por Enoc como Vigilantes, hijos del cielo y por parte del Eterno en el libro de Enoc como Vigilantes del cielo, fue juicio y no perdón para ellos, a este respecto el libro de Enoc narra lo siguiente:
CAPITULO 10
11. y a Miguel le dijo el Señor: ve y anuncia a Shemihaza y a todos sus cómplices que se unieron con mujeres y se contaminaron con ellas en su impureza.
12. que sus hijos perecerán y ellos verán la destrucción de sus queridos! Encadénalos durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el gran día de su juicio.
Hasta aquí para muchos esto parece ser 100% ficción, tal vez difícil de creer, dirán que el libro de Enoc no es ni inspirado por el Espíritu del Eterno, ni autoritativo, pero la realidad es que por lo menos para los discípulos de Su Majestad Yeshua sí lo era, si era autoritativo y es más creían que esta era la verdad detrás de las palabras «Hijos de Elohim» en el capítulo 6 de Bereshit, por eso Yehudá (Judas) escribió en su carta este caso como un ejemplo del juicio Divino.
Jub 1:6 Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;
Y también Kefa (Pedro) en su segunda carta lo menciona, al igual que Yehuda, dando por sentado que para ellos así había sido los eventos narrados en Bereshit 6, tal y como lo narra el libro de Enoc, libro que definitivamente era parte de la biblioteca de los discípulos del Señor:
2Pe 2:4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
2Pe 2:5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
AHORA EL CASO DE JOB
En el caso de Job, estos «hijos de Dios», en hebreo «benei Elohim», son los mismos de los que hemos estado platicando, son los Vigilantes del Cielo, son ángeles que tienen como labor interceder por los hijos de los hombres, como lo dice el libro de Enoc, veamos lo descrito por el libro de Job.
Job 1:1 Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Job 1:2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
Job 1:3 Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísima servidumbre; y era aquel hombre el más grande de todos los hijos del oriente.
Job 1:4 Sus hijos solían ir y hacer un banquete en la casa de cada uno por turno, e invitaban a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos.
Job 1:5 Y sucedía que cuando los días del banquete habían pasado, Job enviaba por ellos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones. Así hacía Job siempre.
Job 1:6 Hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante YHWH, y el estorbo vino también entre ellos.
Cuando el hombre ora, se levantan estos Vigilantes del cielo, ángeles, que interceden por él, delante del Trono Santísimo, estos interceden por el hombre cuando hay en el hombre algo de justicia o esperanza de ella, por la cual apelar, por eso el texto antes menciona sobre la justicia de Job, y también menciona sobre sus holocaustos que Job presentaba en hora temprana del día, inmediatamente después el verso 6 dice «hubo un día» en el contexto se refiere a un día de esos mencionados en el verso anterior, un día en el que Job se levantaba temprano para presentarse delante del Eterno para orar y presentar sus ofrendas, que estos Vigilantes del Cielo, se levantaron para interceder por Job delante del Trono Santísimo.
Pero también cuando en el hombre no todo está bien, no solo se levantan los Vigilantes, para hacer su función, sino también estorbos que acusan al hombre, en hebreo el texto del verso 6 dice HaSatan, que traducido es «el estorbo» o «el acusador», estos espíritus acusadores que se levantan para estorbar la oración del hombre, porque hay algo en el hombre que acusar.
En el caso de Job, este estorbo acusó a Job de tener en su corazón temor por perder todo lo que poseía.
Job 1:9 Respondió el estorbo a YHWH: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
Job 1:10 ¿No has hecho tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra.
Job 1:11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, verás si no te maldice en tu misma cara.
Es por eso que el inicio del libro narra como Job impulsado por ese temor, se preocupaba tanto porque sus hijos pecaran en las fiestas que ellos hacían, y él los purificaba y ofrecía holocaustos por ellos, por si acaso habían pecado, solo por si acaso ellos habían pecado, no por el pecado, sino solo por si acaso así había sucedido.
Eso era lo que estaba en el corazón de Job, por eso era el estorbo que lo acusaba delante del Trono Santísimo, al mismo tiempo que los Vigilantes hacían lo suyo también.
Por eso Job luego de todo lo que le paso dijo:
Job 3:25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía.
Job 3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación.
Siendo esa la causa del estorbo que lo acusó un día delante del Trono Santísimo, eso mismo enseñó el Señor.
Mat 5:23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
Mat 5:24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconciliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Porque si es encontrada una situación en nuestra alma, no buena, ésta produce estorbos que nos acusan, y nuestras oraciones no solo son estorbadas, sino que producen decretos que nos son contrarios, juicio sobre nosotros.
R. Yehuda ben Israel
Me gustaría conocer su opinión sobre la referencia de los hijos de dios, en el capitulo seis de Bershit y en el capitulo 1 de Job, ¿son lo mismo?
Gen 6:1 Y aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
Gen 6:2 los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que les gustaban.
Gen 6:3 Entonces el SEÑOR dijo: No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Serán, pues, sus días ciento veinte años.
Gen 6:4 Y había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos. Estos son los héroes de la antigüedad, hombres de renombre.
Gen 6:5 Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal.
Gen 6:6 Y le pesó al SEÑOR haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón.
En donde dice: «Los hijos de Dios», en hebreo dice «benei Elohim», siendo elohim (dios) una palabra hebrea que representa un atributo de justicia no exclusivo del Eterno, cuyo nombre es YHWH. Sino que Elohim es una palabra empleada por la misma Biblia para designar a un hombre que imparte justicia, alguien con autoridad, como Moshé, y también verán en algunas oportunidades en donde esta palabra se traduce al español como jueces, es por eso algunos piensan que en este pasaje se refiere a personajes líderes de esa época, hijos de jefes, con lo cual no estamos de acuerdo en absoluto.
Nos permitimos citar textualmente pasajes del libro de Enoc, quién vivió en esa época y él escribe su versión de los hechos.
CAPITULO 6
Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombre, les nacieron hijas hermosas y bonitas;
y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: «Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombre y engendremos hijos».
Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron «hermon»…
Enoc llama a estos hijos de Elohim, Vigilantes, hijos del cielo, que no son seres humanos, sino ángeles, por eso es que al tener relaciones con las mujeres hijas de los hombres, estos afectaron la genética de la raza humana, sigamos viendo el libro de Enoc.
CAPITULO 7
Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas.
Quedaron embarazadas de ellos y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron;
Esto concuerda con otra posible traducción literal del inicio del verso 4 del pasaje de Bereshit, en lugar de decir «Y habían gigantes» se puede traducir «Llegaron a ser gigantes», siendo los gigantes el resultado de la relación de ángeles con mujeres, según el libro de Enoc, estos Vigilantes del cielo, luego de su pecado le pidieron a él, que intercediera por ellos delante del Eterno para el perdón de su pecado, y esta fue la respuesta del Eterno.
CAPITULO 15
y Él me correspondió y me habló y yo oi su voz: «No temas Henoc, hombre justo, escriba de justicia; acércate y escucha mi voz.
«Ve y dile a los Vigilantes del cielo que han enviado a suplicar por ellos: A vosotros corresponde interceder por lo humanos y no a los humanos por vosotros».
Según el libro de Enoc, estos gigantes (Nefilim en hebreo) fueron los causantes del crecimiento de la maldad de esos tiempos, la cual provocó el dilubio.
CAPITULO 7 3. y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres hasta que los humanos ya no lograban abastecerles. 4. entonces los gigantes se volvieron contra los humanos para matarlos y devorarlos; 5. Y empezaron a pecar contra todos los pájaros del cielo y contra todas las bestias de la tierra, contra los reptiles y contra los peces del mar y se devoraban los unos la carne de los otros y bebían sangre. 6. Entonces la tierra acusó a los impíos por todo lo que se había hecho en ella.
El resultado de la intercesión de Enoc delante del Eterno a favor de estos ángeles, llamados por Enoc como Vigilantes, hijos del cielo y por parte del Eterno en el libro de Enoc como Vigilantes del cielo, fue juicio y no perdón para ellos, a este respecto el libro de Enoc narra lo siguiente:
CAPITULO 10 11. y a Miguel le dijo el Señor: ve y anuncia a Shemihaza y a todos sus cómplices que se unieron con mujeres y se contaminaron con ellas en su impureza. 12. que sus hijos perecerán y ellos verán la destrucción de sus queridos! Encadénalos durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el gran día de su juicio.
Hasta aquí para muchos esto parece ser 100% ficción, tal vez difícil de creer, dirán que el libro de Enoc no es ni inspirado por el Espíritu del Eterno, ni autoritativo, pero la realidad es que por lo menos para los discípulos de Su Majestad Yeshua sí lo era, si era autoritativo y es más creían que esta era la verdad detrás de las palabras «Hijos de Elohim» en el capítulo 6 de Bereshit, por eso Yehudá (Judas) escribió en su carta este caso como un ejemplo del juicio Divino.
Jub 1:6 Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;
Y también Kefa (Pedro) en su segunda carta lo menciona, al igual que Yehuda, dando por sentado que para ellos así había sido los eventos narrados en Bereshit 6, tal y como lo narra el libro de Enoc, libro que definitivamente era parte de la biblioteca de los discípulos del Señor:
2Pe 2:4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
2Pe 2:5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
AHORA EL CASO DE JOB
En el caso de Job, estos «hijos de Dios», en hebreo «benei Elohim», son los mismos de los que hemos estado platicando, son los Vigilantes del Cielo, son ángeles que tienen como labor interceder por los hijos de los hombres, como lo dice el libro de Enoc, veamos lo descrito por el libro de Job.
Job 1:1 Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Job 1:2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
Job 1:3 Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísima servidumbre; y era aquel hombre el más grande de todos los hijos del oriente.
Job 1:4 Sus hijos solían ir y hacer un banquete en la casa de cada uno por turno, e invitaban a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos.
Job 1:5 Y sucedía que cuando los días del banquete habían pasado, Job enviaba por ellos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones. Así hacía Job siempre.
Job 1:6 Hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante YHWH, y el estorbo vino también entre ellos.
Cuando el hombre ora, se levantan estos Vigilantes del cielo, ángeles, que interceden por él, delante del Trono Santísimo, estos interceden por el hombre cuando hay en el hombre algo de justicia o esperanza de ella, por la cual apelar, por eso el texto antes menciona sobre la justicia de Job, y también menciona sobre sus holocaustos que Job presentaba en hora temprana del día, inmediatamente después el verso 6 dice «hubo un día» en el contexto se refiere a un día de esos mencionados en el verso anterior, un día en el que Job se levantaba temprano para presentarse delante del Eterno para orar y presentar sus ofrendas, que estos Vigilantes del Cielo, se levantaron para interceder por Job delante del Trono Santísimo.
Pero también cuando en el hombre no todo está bien, no solo se levantan los Vigilantes, para hacer su función, sino también estorbos que acusan al hombre, en hebreo el texto del verso 6 dice HaSatan, que traducido es «el estorbo» o «el acusador», estos espíritus acusadores que se levantan para estorbar la oración del hombre, porque hay algo en el hombre que acusar.
En el caso de Job, este estorbo acusó a Job de tener en su corazón temor por perder todo lo que poseía.
Job 1:9 Respondió el estorbo a YHWH: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
Job 1:10 ¿No has hecho tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra.
Job 1:11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, verás si no te maldice en tu misma cara.
Es por eso que el inicio del libro narra como Job impulsado por ese temor, se preocupaba tanto porque sus hijos pecaran en las fiestas que ellos hacían, y él los purificaba y ofrecía holocaustos por ellos, por si acaso habían pecado, solo por si acaso ellos habían pecado, no por el pecado, sino solo por si acaso así había sucedido.
Eso era lo que estaba en el corazón de Job, por eso era el estorbo que lo acusaba delante del Trono Santísimo, al mismo tiempo que los Vigilantes hacían lo suyo también.
Por eso Job luego de todo lo que le paso dijo:
Job 3:25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía.
Job 3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación.
Siendo esa la causa del estorbo que lo acusó un día delante del Trono Santísimo, eso mismo enseñó el Señor.
Mat 5:23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
Mat 5:24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconciliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Porque si es encontrada una situación en nuestra alma, no buena, ésta produce estorbos que nos acusan, y nuestras oraciones no solo son estorbadas, sino que producen decretos que nos son contrarios, juicio sobre nosotros.
R. Yehuda ben Israel
La justicia y la intercesión son pilares fundamentales en el Trono Santísimo.
Me gustaría conocer su opinión sobre la referencia de los hijos de dios, en el capitulo seis de Bershit y en el capitulo 1 de Job, ¿son lo mismo?
Gen 6:1 Y aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
Gen 6:2 los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que les gustaban.
Gen 6:3 Entonces el SEÑOR dijo: No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Serán, pues, sus días ciento veinte años.
Gen 6:4 Y había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos. Estos son los héroes de la antigüedad, hombres de renombre.
Gen 6:5 Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal.
Gen 6:6 Y le pesó al SEÑOR haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón.
En donde dice: «Los hijos de Dios», en hebreo dice «benei Elohim», siendo elohim (dios) una palabra hebrea que representa un atributo de justicia no exclusivo del Eterno, cuyo nombre es YHWH. Sino que Elohim es una palabra empleada por la misma Biblia para designar a un hombre que imparte justicia, alguien con autoridad, como Moshé, y también verán en algunas oportunidades en donde esta palabra se traduce al español como jueces, es por eso algunos piensan que en este pasaje se refiere a personajes líderes de esa época, hijos de jefes, con lo cual no estamos de acuerdo en absoluto.
Nos permitimos citar textualmente pasajes del libro de Enoc, quién vivió en esa época y él escribe su versión de los hechos.
CAPITULO 6
Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombre, les nacieron hijas hermosas y bonitas;
y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: «Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombre y engendremos hijos».
Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron «hermon»…
Enoc llama a estos hijos de Elohim, Vigilantes, hijos del cielo, que no son seres humanos, sino ángeles, por eso es que al tener relaciones con las mujeres hijas de los hombres, estos afectaron la genética de la raza humana, sigamos viendo el libro de Enoc.
CAPITULO 7
Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas.
Quedaron embarazadas de ellos y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron;
Esto concuerda con otra posible traducción literal del inicio del verso 4 del pasaje de Bereshit, en lugar de decir «Y habían gigantes» se puede traducir «Llegaron a ser gigantes», siendo los gigantes el resultado de la relación de ángeles con mujeres, según el libro de Enoc, estos Vigilantes del cielo, luego de su pecado le pidieron a él, que intercediera por ellos delante del Eterno para el perdón de su pecado, y esta fue la respuesta del Eterno.
CAPITULO 15
y Él me correspondió y me habló y yo oi su voz: «No temas Henoc, hombre justo, escriba de justicia; acércate y escucha mi voz.
«Ve y dile a los Vigilantes del cielo que han enviado a suplicar por ellos: A vosotros corresponde interceder por lo humanos y no a los humanos por vosotros».
Según el libro de Enoc, estos gigantes (Nefilim en hebreo) fueron los causantes del crecimiento de la maldad de esos tiempos, la cual provocó el dilubio.
CAPITULO 7 3. y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres hasta que los humanos ya no lograban abastecerles. 4. entonces los gigantes se volvieron contra los humanos para matarlos y devorarlos; 5. Y empezaron a pecar contra todos los pájaros del cielo y contra todas las bestias de la tierra, contra los reptiles y contra los peces del mar y se devoraban los unos la carne de los otros y bebían sangre. 6. Entonces la tierra acusó a los impíos por todo lo que se había hecho en ella.
El resultado de la intercesión de Enoc delante del Eterno a favor de estos ángeles, llamados por Enoc como Vigilantes, hijos del cielo y por parte del Eterno en el libro de Enoc como Vigilantes del cielo, fue juicio y no perdón para ellos, a este respecto el libro de Enoc narra lo siguiente:
CAPITULO 10 11. y a Miguel le dijo el Señor: ve y anuncia a Shemihaza y a todos sus cómplices que se unieron con mujeres y se contaminaron con ellas en su impureza. 12. que sus hijos perecerán y ellos verán la destrucción de sus queridos! Encadénalos durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el gran día de su juicio.
Hasta aquí para muchos esto parece ser 100% ficción, tal vez difícil de creer, dirán que el libro de Enoc no es ni inspirado por el Espíritu del Eterno, ni autoritativo, pero la realidad es que por lo menos para los discípulos de Su Majestad Yeshua sí lo era, si era autoritativo y es más creían que esta era la verdad detrás de las palabras «Hijos de Elohim» en el capítulo 6 de Bereshit, por eso Yehudá (Judas) escribió en su carta este caso como un ejemplo del juicio Divino.
Jub 1:6 Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;
Y también Kefa (Pedro) en su segunda carta lo menciona, al igual que Yehuda, dando por sentado que para ellos así había sido los eventos narrados en Bereshit 6, tal y como lo narra el libro de Enoc, libro que definitivamente era parte de la biblioteca de los discípulos del Señor:
2Pe 2:4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
2Pe 2:5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
AHORA EL CASO DE JOB
En el caso de Job, estos «hijos de Dios», en hebreo «benei Elohim», son los mismos de los que hemos estado platicando, son los Vigilantes del Cielo, son ángeles que tienen como labor interceder por los hijos de los hombres, como lo dice el libro de Enoc, veamos lo descrito por el libro de Job.
Job 1:1 Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Job 1:2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
Job 1:3 Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísima servidumbre; y era aquel hombre el más grande de todos los hijos del oriente.
Job 1:4 Sus hijos solían ir y hacer un banquete en la casa de cada uno por turno, e invitaban a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos.
Job 1:5 Y sucedía que cuando los días del banquete habían pasado, Job enviaba por ellos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones. Así hacía Job siempre.
Job 1:6 Hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante YHWH, y el estorbo vino también entre ellos.
Cuando el hombre ora, se levantan estos Vigilantes del cielo, ángeles, que interceden por él, delante del Trono Santísimo, estos interceden por el hombre cuando hay en el hombre algo de justicia o esperanza de ella, por la cual apelar, por eso el texto antes menciona sobre la justicia de Job, y también menciona sobre sus holocaustos que Job presentaba en hora temprana del día, inmediatamente después el verso 6 dice «hubo un día» en el contexto se refiere a un día de esos mencionados en el verso anterior, un día en el que Job se levantaba temprano para presentarse delante del Eterno para orar y presentar sus ofrendas, que estos Vigilantes del Cielo, se levantaron para interceder por Job delante del Trono Santísimo.
Pero también cuando en el hombre no todo está bien, no solo se levantan los Vigilantes, para hacer su función, sino también estorbos que acusan al hombre, en hebreo el texto del verso 6 dice HaSatan, que traducido es «el estorbo» o «el acusador», estos espíritus acusadores que se levantan para estorbar la oración del hombre, porque hay algo en el hombre que acusar.
En el caso de Job, este estorbo acusó a Job de tener en su corazón temor por perder todo lo que poseía.
Job 1:9 Respondió el estorbo a YHWH: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
Job 1:10 ¿No has hecho tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra.
Job 1:11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, verás si no te maldice en tu misma cara.
Es por eso que el inicio del libro narra como Job impulsado por ese temor, se preocupaba tanto porque sus hijos pecaran en las fiestas que ellos hacían, y él los purificaba y ofrecía holocaustos por ellos, por si acaso habían pecado, solo por si acaso ellos habían pecado, no por el pecado, sino solo por si acaso así había sucedido.
Eso era lo que estaba en el corazón de Job, por eso era el estorbo que lo acusaba delante del Trono Santísimo, al mismo tiempo que los Vigilantes hacían lo suyo también.
Por eso Job luego de todo lo que le paso dijo:
Job 3:25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía.
Job 3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación.
Siendo esa la causa del estorbo que lo acusó un día delante del Trono Santísimo, eso mismo enseñó el Señor.
Mat 5:23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
Mat 5:24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconciliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Porque si es encontrada una situación en nuestra alma, no buena, ésta produce estorbos que nos acusan, y nuestras oraciones no solo son estorbadas, sino que producen decretos que nos son contrarios, juicio sobre nosotros.
R. Yehuda ben Israel
El estudio de los Vigilantes revela la importancia de la justicia y la intercesión en el mundo espiritual.
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