Mashiaj Es El Camino

LO QUE SE VE SE CREE

Esta es una expresión muy común hoy en día, pero realmente es una tendencia humana muy antigua, tan antigua como el pecado mismo. El hombre tiene en su alma la tendencia hacia la idolatría, una manifestación de la misma es dirigirse hacia algo material que ve y hablarle a lo inanimado como si tuviera vida, creyendo que hablándole a lo inanimado lo espiritual que tiene vida escucha. Moisés mismo conociendo esta tendencia trató de frenarla en el pueblo de Israel, por orden de Elohim mismo.


«Así que guardaos bien, ya que no visteis ninguna figura el día en que el SEÑOR os habló en Horeb de en medio del fuego; no sea que os corrompáis y hagáis para vosotros una imagen tallada semejante a cualquier figura: semejanza de varón o hembra, semejanza de cualquier animal que está en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cielo, semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra. No sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército del cielo, y seas impulsado a adorarlos y servirlos, cosas que el SEÑOR tu Elohim ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos. Pero a vosotros el SEÑOR os ha tomado y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis pueblo de su heredad como lo sois ahora.» Deuteronomio 4:15-20.

Y debido a esta tendencia humana, el hombre pierde la perspectiva real de las cosas. El mismo Elohim ordenó al pueblo de Israel a elaborar ciertas obras materiales que tenían un propósito, una labor de sanar el alma del hombre, siendo estos objetos solo medios para lograr un propósito y no un fin en sí mismo. Uno de los ejemplos más claros fue la serpiente de bronce que Elohim mismo le ordenó a Moisés que elaborara para sanar al pueblo de la muerte que Elohim les había enviado por su pecado; nótese que el hombre peca, Elohim envía la muerte por el pecado, pero al mismo tiempo abre la puerta de la gracia y envía UN MEDIO para restaurar el alma del hombre para que ya no muera.

«Y el pueblo habló contra Elohim y Moisés: ¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable. Y el SEÑOR envió serpientes abrasadoras entre el pueblo, y mordieron al pueblo, y mucha gente de Israel murió. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado, porque hemos hablado contra el SEÑOR y contra ti; intercede con el SEÑOR para que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moisés intercedió por el pueblo. Y el SEÑOR dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.» Números 21:5-9.

Lamentablemente al pueblo se le olvidó el pequeño detalle de ¿PARA QUÉ ordenó Elohim la serpiente de bronce?. Al olvidar el propósito por su misma tendencia idolátrica que hemos mencionado al inicio de este estudio, olvidaron quién ordenó la elaboración de la serpiente, y si ésta tenía algún poder de sanar, olvidaron QUIEN le dio tal poder, y con el transcurrir del tiempo adoraron a la serpiente creyendo que ella era su salvadora. Hasta que 800 años después el Rey Ezequías quién se arrepintió de su pecado, corrigió el camino de la Casa de Judá y derribó la serpiente de bronce que durante mucho tiempo sanó al pueblo, pero ellos la idolatraron; entonces lo que era para vida resultó ser para muerte, por la idolatría del pueblo. Vieron el medio como un objetivo final.

«Quitó los lugares altos, derribó los pilares sagrados y cortó la Asera. También hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nehustán.» 2do Reyes 18:4.

Ahora bien, no creamos que hoy en día el hombre ya no es tan débil espiritualmente para cometer los mismos errores, no creamos que ya no se tiene esa misma tendencia a la idolatría que tuvieron los israelitas miles de años atrás. Porque si pensamos que si nosotros hubiéramos estado en ese tiempo delante de la serpiente de bronce no hubiéramos cometido tal error, eso demuestra según las mismas palabras de SM Yeshua que somos igual que ellos, como él lo dijo a algunos judíos de su época.

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas.’ Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas.» Mateo 23:29-31.

Y él mismo dijo que así como la serpiente de bronce fue necesaria levantarla en el desierto así él tenía que ser él levantado para cumplir su función.

«Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.» Juan 3:14-15.

Así que nosotros hoy en día nos encontramos en una situación similar que los israelitas en el desierto con la serpiente de bronce. Así como la serpiente de bronce fue necesaria para salvar la vida de los israelitas en el desierto, así en estos tiempos SM Yeshua fue necesario que diera su vida, para salvar la vida de la humanidad, pero él solo es un medio, un instrumento usado por Elohim para lograr un objetivo, por eso SM Yeshua dijo:

«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» Juan 14:6.

Un camino nos sirve para transitar por él, nos sirve como un medio para llegar a donde no podríamos llegar de otra manera; el camino no fue hecho como un fin si no como un medio para lograr llegar a un objetivo final, SM Yeshua es el medio para llegar al Padre y único Elohim, Creador de los cielos y la tierra. SM Yeshua nunca buscó que sus discípulos lo vieran a él como una meta u objetivo final.

«Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren.» Juan 4:23.

Él nunca enseñó que se le orara a él; cuando sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar, él muy específicamente enseñó que se tenía que orar al Padre no a él y nosotros al igual que sus discípulos quienes le hicieron la preguntas debemos seguir su enseñanza.

«Vosotros, pues, orad de esta manera: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.'» Mateo 6:9.

Él mismo se presentó únicamente como un instrumento de nuestro Elohim, él dijo que era incapaz de hacer algo que Elohim no le hubiera ordenado hacer, porque él solo era un instrumento en las manos de Elohim.

«Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.» Juan 12:49.

Y esto es algo que mucha de la gente que dice ser su discípulo no ha entendido, y lo ha visto a él como un fin y no como un medio, cometiendo el mismo error que los israelitas en desierto con la serpiente de bronce. No olvidemos que SM Yeshua fue enviado, y que su sacrificio tiene poder para dar libertad y vida eterna, y eso es así porque hay un Elohim que fue el que lo envió que le da tal poder, como el mismo lo dijo:

«Y acercándose Yeshua, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.» Mateo 28:18.

Esto quiere decir que la autoridad no la tenía él antes de que se la dieran, y se la dio Aquel que no la recibió de nadie, porque El es la causa de las causas, el único Elohim y Todopoderoso. Así que nuevamente al igual que la serpiente de bronce, si Elohim no hubiera deseado darle poder, la serpiente por sí sola no lo hubiera tenido; de la misma manera SM Yeshua, por eso y sabiendo el mismo SM Yeshua la tendencia del hombre, él dijo:

«No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.» Mateo 7:21.

Porque él no es el fin sino el medio que Elohim usó para que el hombre pueda llegar a El, y alcanzar la vida Eterna; Pablo explicó magistralmente este principio doctrinal teológico mesiánico en su carta a los corintios.

«Porque aunque haya algunos llamados dioses, ya sea en el cielo o en la tierra, como por cierto hay muchos dioses y muchos señores, sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para Él; y un Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por medio del cual existimos nosotros.» 1era de Corintios 8:5-6.

Notemos que dice que nosotros somos para Elohim, el Padre, tal y como SM Yeshua lo enseñó y lo vivió y que de El proceden todas las cosas, no de SM Yeshua. El Mesías es solo el medio, el medio por el cual son todas las cosas que proceden todas las cosas, y nosotros que somos para Elohim, lo podemos ser por medio del Mesías, únicamente por él, porque él es el único camino hacia Elohim.

Tengamos cuidado y no confundamos las cosas, como el pueblo de Israel falló con la serpiente de bronce, y lo que era para vida resultó ser para muerte. No confundamos el medio con el fin, y diligentemente investiguemos en la Biblia lo que Elohim quiere de nosotros, ¿para qué SM Yeshua dio su vida?. ¿Qué espera Elohim de mí? ¿Se ha cumplido en mi vida el objetivo del sacrificio del Cordero perfecto de Elohim? ¿Estará satisfecho el Señor de haber dado su vida por mí?.

R. Yehuda ben Israel

Mashiaj Es El Camino

LO QUE SE VE SE CREE

Esta es una expresión muy común hoy en día, pero realmente es una tendencia humana muy antigua, tan antigua como el pecado mismo. El hombre tiene en su alma la tendencia hacia la idolatría, una manifestación de la misma es dirigirse hacia algo material que ve y hablarle a lo inanimado como si tuviera vida, creyendo que hablándole a lo inanimado lo espiritual que tiene vida escucha. Moisés mismo conociendo esta tendencia trató de frenarla en el pueblo de Israel, por orden de Elohim mismo.


«Así que guardaos bien, ya que no visteis ninguna figura el día en que el SEÑOR os habló en Horeb de en medio del fuego; no sea que os corrompáis y hagáis para vosotros una imagen tallada semejante a cualquier figura: semejanza de varón o hembra, semejanza de cualquier animal que está en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cielo, semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra. No sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército del cielo, y seas impulsado a adorarlos y servirlos, cosas que el SEÑOR tu Elohim ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos. Pero a vosotros el SEÑOR os ha tomado y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis pueblo de su heredad como lo sois ahora.» Deuteronomio 4:15-20.

Y debido a esta tendencia humana, el hombre pierde la perspectiva real de las cosas. El mismo Elohim ordenó al pueblo de Israel a elaborar ciertas obras materiales que tenían un propósito, una labor de sanar el alma del hombre, siendo estos objetos solo medios para lograr un propósito y no un fin en sí mismo. Uno de los ejemplos más claros fue la serpiente de bronce que Elohim mismo le ordenó a Moisés que elaborara para sanar al pueblo de la muerte que Elohim les había enviado por su pecado; nótese que el hombre peca, Elohim envía la muerte por el pecado, pero al mismo tiempo abre la puerta de la gracia y envía UN MEDIO para restaurar el alma del hombre para que ya no muera.

«Y el pueblo habló contra Elohim y Moisés: ¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable. Y el SEÑOR envió serpientes abrasadoras entre el pueblo, y mordieron al pueblo, y mucha gente de Israel murió. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado, porque hemos hablado contra el SEÑOR y contra ti; intercede con el SEÑOR para que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moisés intercedió por el pueblo. Y el SEÑOR dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.» Números 21:5-9.

Lamentablemente al pueblo se le olvidó el pequeño detalle de ¿PARA QUÉ ordenó Elohim la serpiente de bronce?. Al olvidar el propósito por su misma tendencia idolátrica que hemos mencionado al inicio de este estudio, olvidaron quién ordenó la elaboración de la serpiente, y si ésta tenía algún poder de sanar, olvidaron QUIEN le dio tal poder, y con el transcurrir del tiempo adoraron a la serpiente creyendo que ella era su salvadora. Hasta que 800 años después el Rey Ezequías quién se arrepintió de su pecado, corrigió el camino de la Casa de Judá y derribó la serpiente de bronce que durante mucho tiempo sanó al pueblo, pero ellos la idolatraron; entonces lo que era para vida resultó ser para muerte, por la idolatría del pueblo. Vieron el medio como un objetivo final.

«Quitó los lugares altos, derribó los pilares sagrados y cortó la Asera. También hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nehustán.» 2do Reyes 18:4.

Ahora bien, no creamos que hoy en día el hombre ya no es tan débil espiritualmente para cometer los mismos errores, no creamos que ya no se tiene esa misma tendencia a la idolatría que tuvieron los israelitas miles de años atrás. Porque si pensamos que si nosotros hubiéramos estado en ese tiempo delante de la serpiente de bronce no hubiéramos cometido tal error, eso demuestra según las mismas palabras de SM Yeshua que somos igual que ellos, como él lo dijo a algunos judíos de su época.

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas.’ Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas.» Mateo 23:29-31.

Y él mismo dijo que así como la serpiente de bronce fue necesaria levantarla en el desierto así él tenía que ser él levantado para cumplir su función.

«Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.» Juan 3:14-15.

Así que nosotros hoy en día nos encontramos en una situación similar que los israelitas en el desierto con la serpiente de bronce. Así como la serpiente de bronce fue necesaria para salvar la vida de los israelitas en el desierto, así en estos tiempos SM Yeshua fue necesario que diera su vida, para salvar la vida de la humanidad, pero él solo es un medio, un instrumento usado por Elohim para lograr un objetivo, por eso SM Yeshua dijo:

«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» Juan 14:6.

Un camino nos sirve para transitar por él, nos sirve como un medio para llegar a donde no podríamos llegar de otra manera; el camino no fue hecho como un fin si no como un medio para lograr llegar a un objetivo final, SM Yeshua es el medio para llegar al Padre y único Elohim, Creador de los cielos y la tierra. SM Yeshua nunca buscó que sus discípulos lo vieran a él como una meta u objetivo final.

«Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren.» Juan 4:23.

Él nunca enseñó que se le orara a él; cuando sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar, él muy específicamente enseñó que se tenía que orar al Padre no a él y nosotros al igual que sus discípulos quienes le hicieron la preguntas debemos seguir su enseñanza.

«Vosotros, pues, orad de esta manera: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.'» Mateo 6:9.

Él mismo se presentó únicamente como un instrumento de nuestro Elohim, él dijo que era incapaz de hacer algo que Elohim no le hubiera ordenado hacer, porque él solo era un instrumento en las manos de Elohim.

«Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.» Juan 12:49.

Y esto es algo que mucha de la gente que dice ser su discípulo no ha entendido, y lo ha visto a él como un fin y no como un medio, cometiendo el mismo error que los israelitas en desierto con la serpiente de bronce. No olvidemos que SM Yeshua fue enviado, y que su sacrificio tiene poder para dar libertad y vida eterna, y eso es así porque hay un Elohim que fue el que lo envió que le da tal poder, como el mismo lo dijo:

«Y acercándose Yeshua, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.» Mateo 28:18.

Esto quiere decir que la autoridad no la tenía él antes de que se la dieran, y se la dio Aquel que no la recibió de nadie, porque El es la causa de las causas, el único Elohim y Todopoderoso. Así que nuevamente al igual que la serpiente de bronce, si Elohim no hubiera deseado darle poder, la serpiente por sí sola no lo hubiera tenido; de la misma manera SM Yeshua, por eso y sabiendo el mismo SM Yeshua la tendencia del hombre, él dijo:

«No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.» Mateo 7:21.

Porque él no es el fin sino el medio que Elohim usó para que el hombre pueda llegar a El, y alcanzar la vida Eterna; Pablo explicó magistralmente este principio doctrinal teológico mesiánico en su carta a los corintios.

«Porque aunque haya algunos llamados dioses, ya sea en el cielo o en la tierra, como por cierto hay muchos dioses y muchos señores, sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para Él; y un Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por medio del cual existimos nosotros.» 1era de Corintios 8:5-6.

Notemos que dice que nosotros somos para Elohim, el Padre, tal y como SM Yeshua lo enseñó y lo vivió y que de El proceden todas las cosas, no de SM Yeshua. El Mesías es solo el medio, el medio por el cual son todas las cosas que proceden todas las cosas, y nosotros que somos para Elohim, lo podemos ser por medio del Mesías, únicamente por él, porque él es el único camino hacia Elohim.

Tengamos cuidado y no confundamos las cosas, como el pueblo de Israel falló con la serpiente de bronce, y lo que era para vida resultó ser para muerte. No confundamos el medio con el fin, y diligentemente investiguemos en la Biblia lo que Elohim quiere de nosotros, ¿para qué SM Yeshua dio su vida?. ¿Qué espera Elohim de mí? ¿Se ha cumplido en mi vida el objetivo del sacrificio del Cordero perfecto de Elohim? ¿Estará satisfecho el Señor de haber dado su vida por mí?.

R. Yehuda ben Israel

📜 Recursos: Mashiaj es el Camino

El Mesías es el medio por el cual todas las cosas proceden de Elohim, el único camino verdadero hacia el Padre.

Mashiaj Es El Camino

LO QUE SE VE SE CREE

Esta es una expresión muy común hoy en día, pero realmente es una tendencia humana muy antigua, tan antigua como el pecado mismo. El hombre tiene en su alma la tendencia hacia la idolatría, una manifestación de la misma es dirigirse hacia algo material que ve y hablarle a lo inanimado como si tuviera vida, creyendo que hablándole a lo inanimado lo espiritual que tiene vida escucha. Moisés mismo conociendo esta tendencia trató de frenarla en el pueblo de Israel, por orden de Elohim mismo.


«Así que guardaos bien, ya que no visteis ninguna figura el día en que el SEÑOR os habló en Horeb de en medio del fuego; no sea que os corrompáis y hagáis para vosotros una imagen tallada semejante a cualquier figura: semejanza de varón o hembra, semejanza de cualquier animal que está en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cielo, semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra. No sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército del cielo, y seas impulsado a adorarlos y servirlos, cosas que el SEÑOR tu Elohim ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos. Pero a vosotros el SEÑOR os ha tomado y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis pueblo de su heredad como lo sois ahora.» Deuteronomio 4:15-20.



Y debido a esta tendencia humana, el hombre pierde la perspectiva real de las cosas. El mismo Elohim ordenó al pueblo de Israel a elaborar ciertas obras materiales que tenían un propósito, una labor de sanar el alma del hombre, siendo estos objetos solo medios para lograr un propósito y no un fin en sí mismo. Uno de los ejemplos más claros fue la serpiente de bronce que Elohim mismo le ordenó a Moisés que elaborara para sanar al pueblo de la muerte que Elohim les había enviado por su pecado; nótese que el hombre peca, Elohim envía la muerte por el pecado, pero al mismo tiempo abre la puerta de la gracia y envía UN MEDIO para restaurar el alma del hombre para que ya no muera.

«Y el pueblo habló contra Elohim y Moisés: ¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable. Y el SEÑOR envió serpientes abrasadoras entre el pueblo, y mordieron al pueblo, y mucha gente de Israel murió. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado, porque hemos hablado contra el SEÑOR y contra ti; intercede con el SEÑOR para que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moisés intercedió por el pueblo. Y el SEÑOR dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.» Números 21:5-9.

Lamentablemente al pueblo se le olvidó el pequeño detalle de ¿PARA QUÉ ordenó Elohim la serpiente de bronce?. Al olvidar el propósito por su misma tendencia idolátrica que hemos mencionado al inicio de este estudio, olvidaron quién ordenó la elaboración de la serpiente, y si ésta tenía algún poder de sanar, olvidaron QUIEN le dio tal poder, y con el transcurrir del tiempo adoraron a la serpiente creyendo que ella era su salvadora. Hasta que 800 años después el Rey Ezequías quién se arrepintió de su pecado, corrigió el camino de la Casa de Judá y derribó la serpiente de bronce que durante mucho tiempo sanó al pueblo, pero ellos la idolatraron; entonces lo que era para vida resultó ser para muerte, por la idolatría del pueblo. Vieron el medio como un objetivo final.

«Quitó los lugares altos, derribó los pilares sagrados y cortó la Asera. También hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nehustán.» 2do Reyes 18:4.

Ahora bien, no creamos que hoy en día el hombre ya no es tan débil espiritualmente para cometer los mismos errores, no creamos que ya no se tiene esa misma tendencia a la idolatría que tuvieron los israelitas miles de años atrás. Porque si pensamos que si nosotros hubiéramos estado en ese tiempo delante de la serpiente de bronce no hubiéramos cometido tal error, eso demuestra según las mismas palabras de SM Yeshua que somos igual que ellos, como él lo dijo a algunos judíos de su época.

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas.’ Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas.» Mateo 23:29-31.

Y él mismo dijo que así como la serpiente de bronce fue necesaria levantarla en el desierto así él tenía que ser él levantado para cumplir su función.

«Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.» Juan 3:14-15.

Así que nosotros hoy en día nos encontramos en una situación similar que los israelitas en el desierto con la serpiente de bronce. Así como la serpiente de bronce fue necesaria para salvar la vida de los israelitas en el desierto, así en estos tiempos SM Yeshua fue necesario que diera su vida, para salvar la vida de la humanidad, pero él solo es un medio, un instrumento usado por Elohim para lograr un objetivo, por eso SM Yeshua dijo:

«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» Juan 14:6.

Un camino nos sirve para transitar por él, nos sirve como un medio para llegar a donde no podríamos llegar de otra manera; el camino no fue hecho como un fin si no como un medio para lograr llegar a un objetivo final, SM Yeshua es el medio para llegar al Padre y único Elohim, Creador de los cielos y la tierra. SM Yeshua nunca buscó que sus discípulos lo vieran a él como una meta u objetivo final.

«Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren.» Juan 4:23.

Él nunca enseñó que se le orara a él; cuando sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar, él muy específicamente enseñó que se tenía que orar al Padre no a él y nosotros al igual que sus discípulos quienes le hicieron la preguntas debemos seguir su enseñanza.

«Vosotros, pues, orad de esta manera: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.'» Mateo 6:9.

Él mismo se presentó únicamente como un instrumento de nuestro Elohim, él dijo que era incapaz de hacer algo que Elohim no le hubiera ordenado hacer, porque él solo era un instrumento en las manos de Elohim.

«Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.» Juan 12:49.

Y esto es algo que mucha de la gente que dice ser su discípulo no ha entendido, y lo ha visto a él como un fin y no como un medio, cometiendo el mismo error que los israelitas en desierto con la serpiente de bronce. No olvidemos que SM Yeshua fue enviado, y que su sacrificio tiene poder para dar libertad y vida eterna, y eso es así porque hay un Elohim que fue el que lo envió que le da tal poder, como el mismo lo dijo:

«Y acercándose Yeshua, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.» Mateo 28:18.

Esto quiere decir que la autoridad no la tenía él antes de que se la dieran, y se la dio Aquel que no la recibió de nadie, porque El es la causa de las causas, el único Elohim y Todopoderoso. Así que nuevamente al igual que la serpiente de bronce, si Elohim no hubiera deseado darle poder, la serpiente por sí sola no lo hubiera tenido; de la misma manera SM Yeshua, por eso y sabiendo el mismo SM Yeshua la tendencia del hombre, él dijo:

«No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.» Mateo 7:21.

Porque él no es el fin sino el medio que Elohim usó para que el hombre pueda llegar a El, y alcanzar la vida Eterna; Pablo explicó magistralmente este principio doctrinal teológico mesiánico en su carta a los corintios.

«Porque aunque haya algunos llamados dioses, ya sea en el cielo o en la tierra, como por cierto hay muchos dioses y muchos señores, sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para Él; y un Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por medio del cual existimos nosotros.» 1era de Corintios 8:5-6.

Notemos que dice que nosotros somos para Elohim, el Padre, tal y como SM Yeshua lo enseñó y lo vivió y que de El proceden todas las cosas, no de SM Yeshua. El Mesías es solo el medio, el medio por el cual son todas las cosas que proceden todas las cosas, y nosotros que somos para Elohim, lo podemos ser por medio del Mesías, únicamente por él, porque él es el único camino hacia Elohim.

Tengamos cuidado y no confundamos las cosas, como el pueblo de Israel falló con la serpiente de bronce, y lo que era para vida resultó ser para muerte. No confundamos el medio con el fin, y diligentemente investiguemos en la Biblia lo que Elohim quiere de nosotros, ¿para qué SM Yeshua dio su vida?. ¿Qué espera Elohim de mí? ¿Se ha cumplido en mi vida el objetivo del sacrificio del Cordero perfecto de Elohim? ¿Estará satisfecho el Señor de haber dado su vida por mí?.

R. Yehuda ben Israel

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