Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, se reunió el pueblo en torno a Aarón y le dijeron: «Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto.»
Aarón les respondió: «Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y vuestras hijas, y traédmelos.»
Y todo el pueblo se quitó los pendientes de oro que llevaba en las orejas, y los entregó a Aarón. Los tomó él de sus manos, hizo un molde y fundió un becerro. Entonces ellos exclamaron: «Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto.»
Viendo esto Aarón, erigió un altar ante el becerro y anunció: «Mañana habrá fiesta en honor de YHWH.»
Kadosh y Tumá son dos maneras de relacionarse con el Eterno: Con conciencia o sin ella.
El ser humano fue formado de dos elementos, uno espiritual (el alma) y otro material (el cuerpo), pero el alma (parte espiritual) está formado de tres partes, nefesh, ruaj y neshamá, en cada una de esas partes se generan las actividades más esenciales del ser humano, el intelecto, las emociones y los instintos.
En un nivel de interpretación Remés del texto que citamos al inicio, podemos apreciar elementos de la narrativa que nos dan una gran enseñanza, cuando encontramos en ellos una representación alegórica de las partes y funcionamientos del alma, podemos entonces aprender como verdaderamente debemos actuar, para no cometer en nuestras vidas errores como el pecado del becerro de oro.
Moshé representa la neshamá, el intelecto del hombre por medio del cual el hombre se conecta con la Voluntad Divina, Aarón representa a las emociones, aquellas que bajo la instrucción del intelecto (Moshé neshamá), y Paró (faraón) representa a los instintos (nefesh) que esclavizan al hombre (pueblo) en pos del egoísmo, viviendo en un Mitzráim (Egipto), un mundo de limitaciones.
El deseo es la fuerza primaria que hace que el hombre se mueva por la coordenadas del tiempo y el espacio, la creación. El alma no tolera los vacíos, ellos generan una fuerza en pos de llenar ese vacío, esa fuerza es el deseo, que es la fuerza que hace que el hombre se mueva en pos de algo.
Moshé-intelecto estaba distante del pueblo, se había separado del pueblo un período de 40 días (un número importante en guematría), esto generó en el pueblo un vacío, que inmediatamente se convirtió en un deseo, una fuerza que los impulsó a buscar de qué manera se llenaba ese vacío, un vacío en la dirección, en el liderazgo, «Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto.»
Si tan solo hubieran esperado un día más, si tan solo no hubieran actuado como influenciados por la dirección de Paró-instintos, se dejaron guiar por Aaron-emociones, emociones que también estaban distantes del intelecto-Moshé, no lo veían, no tenían comunicación ni contacto con Moshé-intelecto. Entonces se hicieron un becerro de oro, entonces se prostituyeron en pos de la idolatría.
«Mañana habrá fiesta en honor de YHWH.» aunque el objetivo final apuntaba a la santidad y la justicia, la falta de entendimiento hizo que utilizaran medios equivocados, medios que en lugar de llevarlos a su objetivo, los desvió y su final fue de muerte.
Moshé no solo representa el intelecto o entendimiento, sino más específicamente el entendimiento de la Torá, de allí que en la Tanaj, hablar de Moshé es hablar de la Torá.
Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
El ser humano vive impulsado por la fuerza de sus deseos, una fuerza que nace por los vacíos del alma que son necesarios llenar, pero cuando no se tiene el conocimiento de la Torá-Moshé, el hombre guiado por sus emociones e instintos actúa equivocadamente, sin entendimiento, y aquello que parecía que satisfacería sus deseos y necesidades, aquello que parecía que llenaría esos vacíos en nuestra alma, lo hace pero momentáneamente, para luego destruirnos y dejar en nuestra alma un vacío más grande que el inicial, todo esto hasta que llega el entendimiento-Moshé.
Matrimonio, amistades, religiones, drogas, alcoholismo, riquezas, títulos o éxito empresarial son solo algunos ejemplos de lo que el hombre hace para llenar los vacios que tiene en su alma, algunos de ellos con cierta reputación de santidad, pero sin el entendimiento de la Torá-Moshé, el hombre se equivoca en la manera en que quiere alcanzar la satisfacción anhelada, y aunque haga todo lo que Aaron-emociones le dicte, el vacío se llenará momentáneamente, pero finalmente regresará y será más grande, por eso el hombre vive su vida llena de insatisfacciones y vive su vida siempre buscando la felicidad, pero nunca la encuentra, porque les falta entendimiento-Moshe.
Por medio de la Torá, el hombre tiene acceso a la Sabiduría Divina, una sabiduría que tiene un común origen con el alma del hombre, el Ein Sof (Luz Infinita), ambas comparten una misma raíz que las sostiene con vida, esa sabiduría permite al hombre purificar sus deseos egoístas y convertirlos en deseos santos y puros, la Torá-Moshé instruye al hombre no solo sobre el cómo llenar ese vacío de su alma, sino el momento indicado para hacerlo, y cuando el hombre camina en pos de esa instrucción, puede alcanzar la satisfacción de su alma.
El alma del hombre se ha corrompido por el pecado, así que ha perdido en alguna medida esa naturaleza Divina a la que fue hecha, de allí la importancia de mantener pura la Torá, tal y como fue transmitida en el monte Sinay, sin cambios ni alteraciones, porque de ser así, el hombre estará perdido, sin nada en este mundo que le muestre el camino de regreso a su origen, sin nada que le recuerde como es la naturaleza Divina que él perdió por su pecado.
Deuteronomio 12:32 Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.
«Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres…»
Dentro del estudio de la estructura que conforma el alma (árbol de sefirot), el lado izquierdo del alma es la parte femenina del alma, y el lado derecho representa la parte masculina, ese lado izquierdo femenino del alma representa la justicia, la rectitud y el mundo de la restricción. Al decirnos el texto de la Torá que Aaron-emociones solicita los pendientes o aretes de oro de las mujeres, nos enseña que siempre que vamos en pos de la idolatría, que siempre que vamos en pos de la satisfacción de nuestros deseos de una manera incorrecta, estaremos despojando a la justicia, parte femenina del alma, de elementos valiosos.
El cuidado que debemos tener para no cometer este tipo de errores, es precisamente de que nuestro actuar sea de acuerdo a la justicia dictada por la Torá, en su letra y espíritu, porque cuando estamos en contra de los mandamientos de la Torá, estamos despojando a nuestra alma de la justicia, la estamos mutilando, quitando de ella para hacer nuestro propio becerro de oro, un liderazgo hechura de nuestras manos, o sea a nuestra manera, una manera egoísta, estamos obviando la manera del Eterno de hacer las cosas y las hacemos a nuestra manera.
Josué 1:7-9 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque YHWH tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
R. Yehuda ben Israel
1. El no da, sino solo lo que verdaderamente deseamos.
2. Cuando mi deseo está basado en mi necesidad, éste desaparece junto con ella.
3. En este caso, mi placer está en mí, mientras es abastecida mi necesidad.
4. Hay varios tipos de personas:
Kadosh y Tumá son dos maneras de relacionarse con el Eterno: Con conciencia o
sin ella.
5. Lo que verdaderamente agrada al Eterno es la satisfacción con que recibimos su dádiva.
6. La clave es hacer de nuestra recepción una dádiva, un acto de otorgamiento. Entonces al recibir, damos.
7. Cuando la base o fuente de nuestro deseo de recibir-dar, está en nuestras necesidades egoístas, nuestra capacidad de recibir-dar, es igualmente finita.
8. La solución es buscar una fuente de deseo infinito, y otros medios de satisfacción, la fuente correcta es la alegría del Eterno, cuando recibimos placenteramente de El, entonces la fuente de nuestro placer sería El y no lo que nos dé, entonces tendremos una fuente de deseo infinito como El y entonces nuestro recibir-dar será infinito.
9. Entre más grande es El para mí, más grande será mi deseo de dar.
10. El Conocimiento es proporcional a Su revelación.
11. Cuanto mayor sea su revelación a mi, mayor será mi placer de recibir-dar.
Porque cuanto más respeto yo tenga por El, más placer habrá en mí al recibirdar, y entonces mayor placer El recibirá de mí.
12. Entonces al recibir Su grandeza y no nuestras necesidades, y con esa grandeza se revela el deseo en nuestro corazón de causarle placer con el recibir-dar, entonces nuestro deleite está fundamentado en Su grandeza que El nos revela, y no nuestras necesidades egoístas.
13. La voluntad de otorgar es propio del hombre y no de El, voluntad que es posible crear solo después que El se revele. Esto significa que al fin de lograr la autoindulgencia permanente en la que al recibir un placer egoísta el hambre no cesará, sino que aumentará por esa recepción, debe formarse una necesidad nueva, la que llamaremos “la Voluntad de sentir a quien otorga”.
14. Además de recibir, el hombre tendrá que desarrollar el sentido de grandeza del que le está otorgando, el descubrimiento del anfitrión y de los manjares por lo tanto llegan a ser lo mismo, es decir, el placer mismo crea conciencia acerca del que otorga, éste, la comida y los atributos del que otorga son uno y los mismos.
15. El fin último es que el hombre (huésped) desarrolle por sí mismo en la relación esa “Voluntad de sentir a quien otorga”, y es esa voluntad el mérito por el cual, el podrá hacerse ejad con los manjares que recibe, con el anfitrión y su grandeza.
16. Todo lo previamente dado por el Eterno, lo que inicialmente solo satisfacía el deseo egoísta, fue solamente para atraer al hombre a este nivel. Nivel en el que el hombre tenía que llegar voluntariamente, al darse cuenta de la vanidad de su existencia en los niveles primarios.
17. Finalmente este nivel de revelación será la única que satisfaga el hombre.
18. Finalmente el huésped llegará a ser anfitrión también.
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Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, se reunió el pueblo en torno a Aarón y le dijeron: «Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto.»
Aarón les respondió: «Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y vuestras hijas, y traédmelos.»
Y todo el pueblo se quitó los pendientes de oro que llevaba en las orejas, y los entregó a Aarón. Los tomó él de sus manos, hizo un molde y fundió un becerro. Entonces ellos exclamaron: «Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto.»
Viendo esto Aarón, erigió un altar ante el becerro y anunció: «Mañana habrá fiesta en honor de YHWH.»
Éxodo 32: 1-5
El ser humano fue formado de dos elementos, uno espiritual (el alma) y otro material (el cuerpo), pero el alma (parte espiritual) está formado de tres partes, nefesh, ruaj y neshamá, en cada una de esas partes se generan las actividades más esenciales del ser humano, el intelecto, las emociones y los instintos.
En un nivel de interpretación Remés del texto que citamos al inicio, podemos apreciar elementos de la narrativa que nos dan una gran enseñanza, cuando encontramos en ellos una representación alegórica de las partes y funcionamientos del alma, podemos entonces aprender como verdaderamente debemos actuar, para no cometer en nuestras vidas errores como el pecado del becerro de oro.
Moshé representa la neshamá, el intelecto del hombre por medio del cual el hombre se conecta con la Voluntad Divina, Aarón representa a las emociones, aquellas que bajo la instrucción del intelecto (Moshé neshamá), y Paró (faraón) representa a los instintos (nefesh) que esclavizan al hombre (pueblo) en pos del egoísmo, viviendo en un Mitzráim (Egipto), un mundo de limitaciones.
| PARTE DEL ALMA | FUNCIÓN | PERSONAJE |
|---|---|---|
| Neshamá | Intelecto | Moshé |
| Ruaj | Emociones | Aarón |
| Nefesh | Instintos | Paró (Faraón) |
El deseo es la fuerza primaria que hace que el hombre se mueva por la coordenadas del tiempo y el espacio, la creación. El alma no tolera los vacíos, ellos generan una fuerza en pos de llenar ese vacío, esa fuerza es el deseo, que es la fuerza que hace que el hombre se mueva en pos de algo.
Moshé-intelecto estaba distante del pueblo, se había separado del pueblo un período de 40 días (un número importante en guematría), esto generó en el pueblo un vacío, que inmediatamente se convirtió en un deseo, una fuerza que los impulsó a buscar de qué manera se llenaba ese vacío, un vacío en la dirección, en el liderazgo, «Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto.»
Si tan solo hubieran esperado un día más, si tan solo no hubieran actuado como influenciados por la dirección de Paró-instintos, se dejaron guiar por Aaron-emociones, emociones que también estaban distantes del intelecto-Moshé, no lo veían, no tenían comunicación ni contacto con Moshé-intelecto. Entonces se hicieron un becerro de oro, entonces se prostituyeron en pos de la idolatría.
«Mañana habrá fiesta en honor de YHWH.» aunque el objetivo final apuntaba a la santidad y la justicia, la falta de entendimiento hizo que utilizaran medios equivocados, medios que en lugar de llevarlos a su objetivo, los desvió y su final fue de muerte.
Moshé no solo representa el intelecto o entendimiento, sino más específicamente el entendimiento de la Torá, de allí que en la Tanaj, hablar de Moshé es hablar de la Torá.
Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
El ser humano vive impulsado por la fuerza de sus deseos, una fuerza que nace por los vacíos del alma que son necesarios llenar, pero cuando no se tiene el conocimiento de la Torá-Moshé, el hombre guiado por sus emociones e instintos actúa equivocadamente, sin entendimiento, y aquello que parecía que satisfacería sus deseos y necesidades, aquello que parecía que llenaría esos vacíos en nuestra alma, lo hace pero momentáneamente, para luego destruirnos y dejar en nuestra alma un vacío más grande que el inicial, todo esto hasta que llega el entendimiento-Moshé.
Matrimonio, amistades, religiones, drogas, alcoholismo, riquezas, títulos o éxito empresarial son solo algunos ejemplos de lo que el hombre hace para llenar los vacios que tiene en su alma, algunos de ellos con cierta reputación de santidad, pero sin el entendimiento de la Torá-Moshé, el hombre se equivoca en la manera en que quiere alcanzar la satisfacción anhelada, y aunque haga todo lo que Aaron-emociones le dicte, el vacío se llenará momentáneamente, pero finalmente regresará y será más grande, por eso el hombre vive su vida llena de insatisfacciones y vive su vida siempre buscando la felicidad, pero nunca la encuentra, porque les falta entendimiento-Moshe.
Por medio de la Torá, el hombre tiene acceso a la Sabiduría Divina, una sabiduría que tiene un común origen con el alma del hombre, el Ein Sof (Luz Infinita), ambas comparten una misma raíz que las sostiene con vida, esa sabiduría permite al hombre purificar sus deseos egoístas y convertirlos en deseos santos y puros, la Torá-Moshé instruye al hombre no solo sobre el cómo llenar ese vacío de su alma, sino el momento indicado para hacerlo, y cuando el hombre camina en pos de esa instrucción, puede alcanzar la satisfacción de su alma.
El alma del hombre se ha corrompido por el pecado, así que ha perdido en alguna medida esa naturaleza Divina a la que fue hecha, de allí la importancia de mantener pura la Torá, tal y como fue transmitida en el monte Sinay, sin cambios ni alteraciones, porque de ser así, el hombre estará perdido, sin nada en este mundo que le muestre el camino de regreso a su origen, sin nada que le recuerde como es la naturaleza Divina que él perdió por su pecado.
Deuteronomio 12:32 Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.
«Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres…»
Dentro del estudio de la estructura que conforma el alma (árbol de sefirot), el lado izquierdo del alma es la parte femenina del alma, y el lado derecho representa la parte masculina, ese lado izquierdo femenino del alma representa la justicia, la rectitud y el mundo de la restricción. Al decirnos el texto de la Torá que Aaron-emociones solicita los pendientes o aretes de oro de las mujeres, nos enseña que siempre que vamos en pos de la idolatría, que siempre que vamos en pos de la satisfacción de nuestros deseos de una manera incorrecta, estaremos despojando a la justicia, parte femenina del alma, de elementos valiosos.
El cuidado que debemos tener para no cometer este tipo de errores, es precisamente de que nuestro actuar sea de acuerdo a la justicia dictada por la Torá, en su letra y espíritu, porque cuando estamos en contra de los mandamientos de la Torá, estamos despojando a nuestra alma de la justicia, la estamos mutilando, quitando de ella para hacer nuestro propio becerro de oro, un liderazgo hechura de nuestras manos, o sea a nuestra manera, una manera egoísta, estamos obviando la manera del Eterno de hacer las cosas y las hacemos a nuestra manera.
Josué 1:7-9 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque YHWH tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
R. Yehuda ben Israel
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